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Recuerdo el gran éxito que obtuvo este dúo a finales de los 80. Yo era una adolescente y bailaba con entusiasmo todos sus temas, que ponían una y otra vez en las discotecas que solía frecuentar.

También recuerdo el enorme escándalo que supuso el hecho de conocerse que el grupo era un auténtico fraude. Los chicos aportaban su particular belleza y sexappeal con esos cuerpos esculturales, pero las voces que interpretaban sus numerosos éxitos musicales no les pertenecían.
Cuando se descubrió el pastel, el dúo tuvo que devolver el grammy que le fue otorgado en el año 90, y sus componentes, Fab Morvan y Rob Pilatus cayeron en el más absoluto olvido.

El productor quiso volver a lucrarse con "The Real Milli Vanilli", relanzando el grupo con los verdaderos cantantes, los que ponían las voces originales, pero el intento resultó infructuoso.

En el 93 Fab y Rob volvieron a probar suerte en el mundo musical, ese inestable universo donde unos años antes habían logrado colocarse en lo más alto, para poco después precipitarse de manera repentina hacia los abismos más tenebrosos del mismo. Tampoco tuvieron suerte.
Entre otras cosas porque Rob ya estaba totalmente perdido.
En 1998 Rob Pilatus fue hallado muerto por una sobre dosis en la habitación del hotel donde se hospedaba. Tenía sólo 32 años.

"Echale la culpa a la lluvia que estaba cayendo,
échale la culpa a las estrellas que brillaban en la noche...
todo lo que hagas... pero no te culpes por ello..."



Es, quizá, el precio de la fama...

"La fama cuesta", como decía la profesora de baile en aquella serie tan conocida, "pues aquí es donde vais a empezar a pagar: con sudor".



Berni.
Miércoles 16/12/09.
Amy es un ejemplo de esas estrellas que sólo brillan en su vida artística, porque en lo personal, en la vida real, le va tan mal como los personajes que son protagonistas de muchas de sus canciones...


"Ya te dije... que era problemática...
... sabes que no soy buena..."

Es una pena que personas verdaderamente brillantes, sin saber muy bien por qué, lleguen a quemarse en su propia luz...
Y no me refiero sólo a cantantes famosos y con éxito, que con la vida que llevan y el dinero que ganan se endiosan y pasan a estar en otras dimensiones menos recomendables que la de los comunes mortales...

El líder de Nirvana es otro ejemplo...



Bueno, ERA otro ejemplo, porque como todos sabéis, el atormentado Kurt Cobain no pudo soportar la presión y terminó por quitarse la vida con un disparo en la cabeza...

Conozco muchas personas inteligentes que paradójicamente caen en las drogas y en el alcohol... a pesar de su envidiable capacidad intelectual, que les vale de muy poco para salir del hondo pozo en el que se encuentran sumergidos...

Por Kurt ya no se puede hacer nada, pero esperemos que Amy encuentre su camino y un buen guía que la lleve por senderos menos tenebrosos...

Me he acordado de alguien a quien únicamente conozco de vista.
Está presente durante unos segundos en mi rutina diaria, tan sólo en unos fugaces instantes... pero suficientes para que ahora, sin saber muy bien por qué, sea el motivo de ésta entrada.

Lo veo por las mañanas cuando voy a trabajar.
Siempre está ahí, en el mismo sitio, en el mismo semáforo.
Con su vasito de papel asido por una temblorosa mano, vestido con unos roídos vaqueros y una cazadora sucia, y mostrando un rostro que denota una tristeza inconmensurable.
Pide durante horas para conseguir unos euros que le solucionarán, malamente, la comida, la bebida... y la dosis del día.
A veces la luz ambarina me hace frenar la marcha y detengo el coche a escasa distancia suya.
Cuando el semáforo da paso a los peatones él inicia su particular peregrinaje entre los vehículos, entre cada coche, con el brazo extendido hacia la luna del conductor.
Se acerca y te mira con unos ojos negro azabache que asustan.
Sus pupilas puntiformes se te clavan como agujas ardientes, aunque en el fondo, esa mirada perdida no sea el fruto de un malvado pensamiento, sino consecuencia de mi vulnerabilidad ante la miseria humana, como diría una amiga, de mi desbordada empatía.

Cuando puedo le echo una moneda. Él pide y yo decido darle. La mendicidad no va a ser la solución a sus problemas, pero si es la única salida que de momento quiere o puede escoger, me parece una opción respetable.
Hay personas que no simpatizan con los pedigüeños, y si son yonquies, menos.
"Que no se hubieran metido", suelen decir... actitud simplista ante un complicado y ajeno problema.

Una mañana estuve a punto de atropellarle.
Salió de entre los arbustos de la mediana que divide los carriles de sentido contrario...
"Su calle" es ancha, comercial y muy transitada durante el día, aunque él siempre discurre entre el tráfico.
Menudo susto me dí. El sobresalto terminó de despabilarme el sueño que en aquella mañana insistía en acompañarme.

A lo mejor a él le hubiera dado igual que lo hiciera, atropellarle, digo.
A mí, desde luego, no.

Pienso en los zombies que nos rodean y que muchos no ven.
Pienso en la irónica indulgencia y en su falta a la hora de conceder la gracia del perdón.
Pienso en la cruel ignorancia que algunos demuestran ante el sufrimiento de otros...

Sí, ya sé que pienso muchas gilipolleces, pero no puedo evitar ser una mema moñas sensiblera...
A veces sólo hay que detenerse y mirar, aunque no nos guste lo que veamos...



"Stop and stare
I think I´m moving but I go nowhere
yeah, I know that everyone gets scared
but I´ve become what I can´t be, oh...

stop and stare
you start to wonder why you are "here" not "there"
and you´d give anything to get what´s fair
but fair ain´t what you really need
oh, can you see what I see?"...