Nunca se me dieron bien las matemáticas. Es una asignatura que recuerdo con horror desde mi más tierna infancia, y aunque a partir de sexto de E.G.B. "se me encendió la luz" y mi mente empezó a encajar la lógica y a sobrellevar mejor la materia, lo cierto es que nunca llegué a estar convencida de que "las matemáticas molan y son divertidas".
Quizás por eso me producen tanta admiración las personas con mentes privilegiadas (no solo en el campo de las matemáticas) o capacidades tan extraordinarias, que el resto de los mortales ni atisbaríamos a imaginar...
John Forbes Nash fue una de esas personas. Muchos puede que le recuerden por "Una mente maravillosa", excepcional película que se hizo basada en la obra homónima "A Beautiful Mind" escrita por Sylvia Nasar, periodista, divulgadora científica y profesora de la Universidad de Columbia.
Muchos otros sí conozcan sus aportaciones a las Teorías de Juegos, o hayan oído hablar del "equilibrio de Nash", los juegos cooperativos y no cooperativos, etc...
Se le concedió el premio Nobel de Economía en 1994, y el más reciente premio Abel 2015, junto a Louis Nirenberg.
La esquizofrenia fue una constante en su vida desde que a finales de los años 50 comenzara a sufrirla, pero su lucha y la de su familia, hicieron posible que esta mente maravillosa no se perdiera definitivamente en los caóticos e intrincados laberintos de la enfermedad mental. Todo un ejemplo de superación...

Nash falleció el pasado sábado junto a su esposa Alicia en un accidente de tráfico. Iban juntos en un taxi de camino a Nueva Jersey cuando el vehículo se estrelló en una maniobra de adelantamiento.
Una incisiva y última vuelta de tuerca para el destino de este maravilloso genio...

Si no habéis visto la película...este es el momento de hacerlo... :)
Que la disfrutéis...



"Quizá sea bueno tener una mente maravillosa, pero el verdadero descubrimiento es descubrir un corazón hermoso"

Berni
Lunes 25/05/2015

2 Responses
  1. FJavier Says:

    Quizá sea inevitable para una mente maravillosa asomarse a la ventana del conocimiento y enloquecer. Quizá el único antídoto posible sea tener también un corazón maravilloso.
    Yo, que no entiendo mucho de mentes ni de corazones maravillosos, sí que admiro la sensibilidad de cuantos saben disfrutar y compartir lo mejor que nos da la vida.
    Como tú.
    Gracias.


  2. Berni Says:

    F Javier:
    Efectivamente, puede que la capacidad de conocer y aprehender en un grado superior al resto lleve implícito un toque de desorden mental, al menos de la manera que se establece como "normal"...
    Discrepo contigo en cuanto a "tu escaso entendimiento" acerca de mentes y corazones maravillosos, pues la sensibilidad y talento que plasmas en todas las entradas de tu blog, así como los comentarios con los que participas y enriqueces otros (entre ellos este rincón), sin duda demuestran todo lo contrario...
    Un abrazo, Javier, y gracias por estar siempre al otro lado.