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He vuelto.
Al fin he conseguido escapar de mi "cautiverio" y liberarme.
Un disgusto personal monumental, el instinto de protección y un posterior arrebato, me hicieron cerrar hace unos días la entrada libre en este espacio.

La mayor parte de los asiduos al blog a los que pude invitar a través del correo lo aceptaron de buen grado. Algunos me preguntaron por qué decidí acotar El rincón, otros ni siquiera se lo plantearon, y/o no lo comprendieron. Unos pocos no aceptaron la invitación, lo cual no me preocupó en absoluto, pero muchos visitantes asiduos no tuvieron la oportunidad de entender mi decisión (por la imposibilidad de comunicación), lo cual sí me incomodó bastante.
De cualquier manera restringir la entrada al blog no ha sido una decisión acertada, ya que quebranta uno de los propósitos fundamentales este espacio: compartir. Delimitar el acceso coarta la libertad tanto de los que quieren acceder, leer y comentar, como la mía personal que como blogger deseo expresarme con suficiente libertad, sin miedo a represalias o a malas interpretaciones.
Así pues vuelvo a abrir las puertas de mi rincón, que se torna más pequeño, triste y deslucido que nunca si no hay con quien compartir o si los que pueden hacerlo tampoco se encuentran cómodos.

Espero que todos me perdonéis por mi equivocada decisión, celebréis la reapertura de El rincón de Berni y volváis a entrar con el mismo interés y libertad que antes.
Prometo no volver a dejarme llevar por las circunstancias que motivaron su restricción, aunque aclaro que no toleraré comentarios ofensivos.

Gracias.


Berni.
Sábado 17/7/10.


Atendiendo a la definición de la R.A.E., podríamos explicar el término "Elemento Disruptivo" como todo aquello que produce una ruptura brusca en el medio en que se encuentra.
Y si aplicamos dicha descripción al ámbito social y conductual de los humanos, no sería descabellado decir que existen individuos disruptivos por doquier, estoy segura de que todos conocemos alguno.

Los disruptivos son esas personas que generan mal rollo y desazón entre todos los que les rodean y con quienes se relacionan: en su familia, en su ocupación laboral, entre los pocos amigos con los que cuentan y que les toleran a duras penas (probablemente por esa capacidad disruptiva, que implica una relación patológica de dependencia).

Dicha disrupción pueden desplegarla de manera consciente, o de forma involuntaria.
El que no es capaz de controlar la aptitud que le es propia, merece todo mi respeto y mi conmiseración, pues ya tiene bastante desgracia con poseer "talento" tan poco ventajoso (dudo mucho que se pueda considerar una virtud). Pero no así el que siendo consciente de ello, disfruta suscitando el mal rollo y causando daño a los demás.
Estos personajes disruptivos me provocan recelos, inquietud y cierto temor (que no miedo), ya que teniendo en cuenta el magnánimo poder que detentan, no sería juicioso mantenerse a su lado mucho tiempo, sino que por puro instinto de protección, lo más razonable sería alejarse de ellos.
Son seres muy inteligentes, manipuladores natos, aparentemente afables, pero perversos de pensamiento y obra. Gozan de un don especial para la palabra, una de sus armas principales, aunque siendo grandes oradores, hacen uso de un lenguaje mordaz y corrosivo, fruto de una egolatría y prepotencia que no pueden disimular y que les pierde por completo.

Ahora, ¿qué hacer cuando un elemento disruptivo de esta calaña se instala en tu blog?
No es mi caso, afortunadamente, pero sí lo digo con conocimiento de causa, pues sé de algunos bloggers a los que los disruptivos han perjudicado, incluso sin ser los dueños del espacio ni siquiera conscientes de ello.
El blogger puede hacer varias cosas:

a) Mandarle a freír espárragos a la primera de cambio, de manera diplomática, pero siendo tajante. Hay cosas que no se pueden tolerar, y menos "en casa de uno".

b) Seguirle el juego por creer que ese elemento disruptivo le puede dar cancha a la hora de obtener respuestas por parte de los comentaristas.
La provocación es algo que utilizan muchos bloggers para crear polémica y tener más visitas.

Esta opción puede ser aceptable (cada uno hace lo que le viene en gana en su blog, faltaría más), siempre y cuando se sepa manejar con maestría las reacciones de todos los visitantes para no perder adeptos, pero es algo que pocos bloggers consiguen, ya que las propias convicciones y la personalidad de cada uno hacen perder la objetividad, sobre todo en determinados temas, y es como moverse en terrenos cenagosos. Peligroso, vaya...

c) Pasar del elemento disruptivo "como de comer...".
Creo que el ignorar es una estrategia muy válida y eficaz, hará que el disruptivo se canse en su insistencia de tomar protagonismo, uno de los motivos fundamentales en su hacer diario, y con el tiempo desaparecerá.
Es mi consejo, en estos casos.

Hay un refrán español que dice "no hay mejor desprecio que no hacer aprecio", y qué gran verdad es.
O como decía Machado:
"Todo lo que se ignora, se desprecia"

Ignoremos, pues, a los elementos disruptivos...

Dedicado a mi Maño ;)

Berni.
Lunes 22/2/10.