No soy capaz de mantenerme despierta delante del televisor más allá de las once y media de la noche. Pero para aquellos que lo logren, no madruguen mañana, y quieran ver algo más interesante que las películas "requeterepuestas" a la que nos acostumbran, esta noche tienen una buena opción:
"Estado de Ansiedad" Documental de 50 minutos de duración basado en el libro Status Anxiety escrito por el joven filósofo suizo Alain de Boltton, donde se analizan cuestiones como el dinero, el poder de los bienes materiales, el éxito profesional y en definitiva, el estatus social que se posee o se ansía, en relación con el grado de felicidad supuestamente obtenido.

"Los beneficios de un estatus elevado no suelen limitarse a la riqueza. No deberíamos sorprendernos de que muchos de los que ya son ricos sigan amasando fortunas que van más allá de lo que podrían gastar cinco generaciones. Sus empeños únicamente resultan peculiares si insistimos en que la creación de riqueza sólo sigue una lógica estrictamente material. Tanto como el dinero, buscan el respeto que puede derivarse del proceso de acumulación. Pocos de nosotros somos estetas y sibaritas decididos, pero casi todos tenemos ansia de dignidad, y si una sociedad futura nos ofreciera amor a modo de recompensa por la acumulación de pequeños discos de plástico, esos objetos sin valor no tardarían mucho en ocupar un lugar preferente entre nuestras más fanáticas aspiraciones y ansiedades".


Una buena elección, os lo aseguro.
En La 2, a la 1:35h.  
Yo pude verlo ayer... pero a una hora más "decente" :)

Berni.
Jueves 7/4/11.




7 Responses
  1. dale calor Says:

    lo tengo visto y esta muy bien e interesante. Aunque a veces pienso que con ser uno mismo es lo que vale

    http://dalecalor.blogspot.com


  2. Berni Says:

    dale calor:
    ¿Y qué es ser uno mismo? Si la ambición desmedida, la codicia, el materialismo y/o el deseo de un mayor estatus social dictan nuestros pensamientos y acciones, ¿no serán tales atributos los que nos definan como "unos mismos"?
    ¿Cómo darnos cuenta del acierto/error de nuestras actitudes y cómo salir de tal condición en caso de decidir que somos infelices?
    En el documental se presentaban ejemplos de personas que tras un punto de inflexión en su vida (p.ej. una enfermedad grave), determinaron cambiar radicalmente su manera de trabajar, de vivir e incluso de amar a los que les rodeaban...
    Sin duda, un tema interesante...
    Gracias dale calor.
    Un saludo.


  3. pizzeto Says:

    Interesante debate. Vi el miércoles la (creo) segunda parte del documuental, a horas intempestivas para mí entre semana, y me enganchó.
    Supongo porque trata temas que ni nos preguntamos, pero que al fin y al cabo están ahí, y no son inamovibles. Vivimos en una sociedad que te obliga a entrar en el juego ya establecido, y al aceptarlo tal cual, estamos implícitamente legitimándolo, y obligando también a los que vienen detrás.
    O sea, no digo k yo cambiaría el mundo, ni sé si podría en caso de que me tocara, pero sí sería bueno que no tomáramos todo como verdades absolutas. Al menos cuestionemos las normas que otras personas han establecido para nosotros antes que nosotros. Las personas somos inexpertas, y a través de la experiencia es como aprendemos. Pero se debería poder experimentar.
    Es frustrante que sólo por nacer en un lugar y en un momento determinado, tu vida vaya a ser guiada de una u otra manera. El individuo no controla su futuro en la práctica. Podemos decir que somos libres?


  4. Camino Says:

    No, no somos libres, nunca lo hemos sido, ni lo seremos. Somos dependientes del contexto desde el momento mismo en el que vivimos en un ecosistema...asi que ni las bacterias son libres.
    No nos quejemos que en el mundo occidental capitalista lo pasamos mejor que en otro tipo de sociedades.
    Y sí, claro que buscamos el reconocimiento social y el afecto, necesitamos de los demás, somos dependientes.


  5. FJavier Says:

    Me sumo a los que definen la libertad como un camino. Y elijo que mi camino de libertad esté presidido por el pensamiento, no por la fe. También por la coherencia en las convicciones, mientras estas sigan demostrando su vigencia.

    Claro que necesitamos comer, dormir, el afecto de los demás, su reconocimiento, el aire que respiramos,… pero no creo que debamos exigirle al concepto de libertad hasta llegar a vaciarla de contenido. Tengo un amplio margen de decisión, mucho mayor que otros individuos, y puedo moverme física e intelectualmente en la dirección que mejor me parezca.

    Incluso puedo elegir ser cínico con la libertad.

    Quizá sea un espejismo, pero es un espejismo de libertad, sin duda.


  6. Berni Says:

    Muy interesantes vuestras reflexiones.
    Pizzeto plantea los condicionantes sociales que parecen influir poderosamente en el destino de todos todos, y propone la discrepancia como mecanismo de cambio. ¿Podemos decir que somos libres?, plantea.
    Yo creo que en realidad somos tan libres como deseemos serlo, pero la libertad en sí nos exige un esfuerzo titánico que pocos estamos dispuestos a hacer.
    Por un lado es muy cómodo dejarnos llevar por esos condicionantes que planteas, bajo los cuales vivimos todos (totalmente de acuerdo contigo), pues son la excusa perfecta para instaurarnos en la inmutabilidad. Por otro, parece que un sentimiento de resignación, de aceptar lo que hay sin posibilidad de cambio, inunda, en general, las mentes de la mayoría de los individuos en nuestra sociedad.
    Camino parece afirmar (que no defender) esa falta de libertad presente. Pero permíteme, querida amiga, rebatir la idea que expones:
    "No nos quejemos que en el mundo occidental capitalista lo pasamos mejor que en otro tipo de sociedades".
    Voy a dejar en el aire un comentario que me han hecho varias personas después de haber viajado a La India, un país con una sociedad y unos niveles económicos muy distintos a los occidentales.
    Me decían que les sorprendía el nivel de felicidad alcanzado con tan escasos recursos.
    En cuanto al reconocimiento social, ¿todos lo necesitamos? ¿Es equiparable dicho reconocimiento con el afecto obtenido?
    Javier declara que su margen de decisión (y por tanto libertad) es más amplio que el de otros individuos. Resultaría muy interesante conocer cómo has logrado tan envidiable estado :)
    "Incluso puedo elegir ser cínico con la libertad" Esa frase tuya, Javier, me trae de cabeza ;) ¿Podrías aclarármelo?


  7. FJavier Says:

    “Todo cínico auténtico es un idealista contrariado. No es que se dude de la libertad, sino que se ama una idea tan alta de ella que, al mínimo contacto con la experiencia, cae del pedestal para romperse en mil pedazos.”

    Adaptación, hablando de Ambrose Gwinett Bierce (“el amargado Bierce”) en “La mirada Cínica”.

    Supongo, pues, querida Berni, que incluso puedo elegir ser tan exigente con la libertad que sobrepase cualquier expectativa razonable sobre ella y, por ende, pueda considerarla inexistente.

    Un afectuoso abrazo para todos.