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Hace un calor insufrible. Y eso que yo lo tolero bastante bien. Es más, lo prefiero mil veces antes que el frío intenso.
Discurro descalza y medio desnuda por la casa. Ni convirtiendo esto en una cueva consigo evitar la sensación de estar en un horno. Pero si abro será infinitamente peor, daré vía libre al fuego que se respira tras los muros, así que me resigno a la "tibieza" que me ofrecen las tinieblas.

He descubierto una vieja cinta de cassette metida en la mini cadena que el otro día saqué de un par de cajas que todavía me aguardaban polvorientas bajo una cama. Va para cuatro años que nos mudamos, pero en "la leonera" aun quedan tesoros por desenterrar... La AIWA LCX-50 fue una de las primeras cosas que me compré cuando comencé a trabajar como enfermera. Y qué ilusión me hizo... Ahora la veo y me parece una patata tecnológica en comparación con los equipos HiFi disponibles en el mercado...

Creo que es de las pocas cintas que merecen la pena que recupere del rincón del olvido. No tiene autor conocido. Quedó pendiente de rellenarme la carátula con los títulos y los cantantes. Es un popurrí melódico, una "selección especial" que aquel chico del gimnasio me grabó. Una mezcla entre soul, r&b y música de fondo ideal para la sección de menaje de El Corte Inglés. Eso es al menos lo que comentaban jocosamente algunos chavales que entrenaban a la misma hora que Chema. Como era justo cuando se abría el gimnasio, y el dueño tenía similares gustos musicales, consentía las sugerencias del escaso personal que a esas horas se congregaba. Yo era una de las poquísimas chicas que iban, a veces la única.

Chema me sacaba muchos años, casi el doble de los que yo tenía, aunque el tío tenía una naturaleza excepcional, parecía que se conservaba en formol.
Pese a nuestra diferencia de edad, charlábamos mucho, nos llevábamos bien. Era un tipo muy agradable con una vida y profesión que a mí me parecían interesantes. Por su trabajo tenía que viajar mucho, vivía a caballo entre dos países bien distintos, y me contaba historias que a veces resultaban inverosímiles, aunque a mí me gustaba escucharlas, me divertía. En algunas ocasiones sus palabras traducían ciertos sentimientos de desarraigo y soledad, entonces pensaba que "su suerte" no era tal...

Tengo muy buenos recuerdos de aquella época.
Me encantaba entrenar en aquel ambiente tan cálido, porque me cuidaban entre todos y me animaban a seguir, a hacer una dominada más ayudándome con el lastre de mis piernas, o a tirar de las mancuernas cuando creía que los músculos ya no me podían responder... Aprendí lo que significa el afán de superación, a vencer el sufrimiento físico con el poder de la voluntad.
Nunca pensé que ese mundo me pudiera gustar tanto, pero lo cierto es que me enganchó durante casi cuatro años.
Me plantearon un entrenamiento "en serio", de cara a la competición, en Body Building femenino o algo similar, porque cualidades físicas parece que tenía, pero nunca me interesó pasar a un plano profesional, más allá de la pura afición. Requería demasiada dedicación, un gran sacrificio a muchos niveles que no estaba dispuesta a asumir. Suficiente tenía con dos horas y media diarias, cinco días a la semana...

Ahora escucho "la música americana de Chema" y recuerdo todo aquello entre el sopor de la siesta que no logro conciliar, el dolor de ovarios y el calor infernal de este día extrañamente melancólico, mientras espero que las horas pasen, como el bochorno, llegue la noche y me ocupe en algo útil... Aunque el significado de utilidad tiene muchas acepciones, es triste analizar los resultados reales de ciertos esfuerzos....
Sé que debería dormitar con el sonido suave del saxo de fondo, pero me es imposible...
Hoy es la primera noche y esto sólo es el preámbulo. Cuando lleve más de tres no quiero pensar lo que será de mí...
Maldito Agosto...

Berni.
Lunes 2/8/10.
Porque hay entes que nos hacen sentir alados y nos enseñan a levitar...
Me encanta ir descalza sobre mi nube azul y bailar, junto a mis Ángeles particulares.
Siempre tan etéreos, tan blancos y tan risueños...
Tarde calurosa de estío aplastante, soledad placentera y delicada penumbra...
Oh! todopoderoso.... déjame disfrutar una vez más de Ellos...

Y en el sopor de la siesta, mientras un "ángel dorado" me regalaba su voz, he vuelto a creer en la bondad...




"You bring me joy
when I´m down
so much joy
when I lose my way your love comes smiling on me...

I saw your face
and then I knew
we would be friends
I was so afraid, but your arms, they´d say "come on me"

So I´d say to you
"can we talk for a while?"
You´d say "alright"
When you love me, I smile
I feel your hands and you feel mine
You bring me joy

You bring me joy
don´t go too far away
if I can´t see your face, I will remember that smile

But can this be right
or should we be friends
I get lonely sometimes and I´m mixed up again
cause you´re the finest thing I´ve seen in all my life
You bring me joy

My joy, my joy
I believe this gonna be what you want it to be
I just love you, I just love you, can´t you see
that you´re the best I´ve seen in all my life
You bring me joy

My joy... you´re my joy
my joy... my, my joy

Thank you baby, baby, thank you, baby
i just love you, baby
When I lose my way, your love comes smiling on me...


"You bring me joy", de Anita Baker, el "ángel dorado" que amenizaba mi somnolencia vespertina en el sofá de casa...
Que gusto de verano...

Berni.
Jueves 16/7/09.