" Si no cierras bien los ojos muchas cosas no se ven... ".

Es que a veces estoy en los mundos de Yupi...

Necesito que algo o alguien me de ocasionalmente una colleja para despertarme, porque ando ensimismada en mi nube azul...





Bueno, es lo que tiene el ser una eterna soñadora...
"mientras me aguanten los huesos...".






Afortunadamente procuro rodearme de gente estupenda que siempre está dispuesta a darme esa colleja tan necesaria.
Qué haría sin ellos...
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Tu m´as promis...
et je t´ai cru...





Mira que me gusta la canción...
Lo digo por la musicalidad del idioma, porque la letra... de francés yo... "ni papa".
Aunque puedo imaginarme la decepción de esta chica...
Nunca hay que creer las promesas de algunos...
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La vida da muchas vueltas.
Es una frase perteneciente a la sabiduría popular y utilizada en múltiples ocasiones, lo que podría conferir cierta simplicidad a su significado. Pero no por ello debe subestimarse la veracidad de su trasfondo.

A veces lo que vivimos parece un constante re-made de lo pasado. Este circulo existencial puede volverse peligroso y generar conductas compulsivas que nos atrapan irremediablemente, produciendo situaciones emocionales conflictivas con nosotros mismos y con los demás.

Llega un momento que hay que plantarse e intentar avanzar hacia la luz.
Los estados "eutímicos" son los deseables, por su equilibrio con el entorno. Hace más llevaderas las relaciones interpersonales.
El que nuestra vida sea como una montaña rusa ( Roller coaster ) no es nada divertido ni sano, por mucho que nos empeñemos en sacarle "juguillo" a determinadas situaciones excitantes que nos puedan evadir de alguna manera de la tediosa rutina.
( la montaña rusa de Ronan Keating es mucho más "amable"... )



Bueno, rectifico, divertido sí que es, pero luego pagas las consecuencias de esa incursión clandestina en la felicidad más efímera.
Es como un espejismo en mitad del desierto.

I am a big girl... but not as wise as I should be...
El vídeo lo dice todo...

Craig me encanta.
Su música elegante, melódica y suave...
Perfecta para perderse...




Seguro que no soy la única que opina así...
Estoy inmersa en un rotatorio de cuatro noches seguidas.
Hoy he pasado la primera.
No ha sido mala, sin prisa pero sin pausa.
De las que me gustan a mí, porque no hay horas muertas para batallar con el sueño. La mayoría de las veces la pugna es inútil, porque te vence con fuerza sobrenatural. Cuando te sientes atrapado en sus redes, te dejas derrumbar en un sillón, estando, a los pocos minutos, delirando de pura añoranza por tu cómoda y estupenda cama, que te espera y se ofrece complaciente en tu lejano hogar...
Es horrible, porque en esos momentos lo daría todo por estar allí.

Las noches siempre descabalan todos mis biorritmos. .
Ahora, por ejemplo... llevo 27 horas en estado de vigilia y aún no siento sueño. Se que cuando termine de escribir esta entrada me iré casi directa a la cama, con ducha previa relajante ( obligatoria ) y al momento de plantar la cabeza en la almohada estaré durmiendo como un bebé.

Esta noche me comentaba un compañero que "los juntes" nocturnos hacen que tu vida se asimile a la de los animales, refiriéndose concretamente a la del cerdo ( con perdón, que diría un extremeño puro ), ya que en estas maratones nocturnas sólo te dedicas a comer, dormir, trabajar... y a poco más...
Imagino que la jornada laboral de tan preciado espécimen ibérico consistirá en dar paseitos por la campiña llana en busca de las codiciadas bellotas, sin duda, un trabajo envidiable ( no así su destino)...
Yo más bien diría que nosotros, dado el carácter de la profesión, nuestro gusto por la sangría y los horarios nocturnos, podríamos mejor compararnos con esas temidas criaturas del orden de los quirópteros, más conocidos como murciélagos. Perteneceríamos a la especie Desmodus Rotundus, una de las tres únicas clases de vampiros que se alimentan con la sangre de mamíferos grandes...

Esta similitud se hace más evidente cuando salimos a las 8 de la mañana con unas imprescindibles gafas negras sobre los ojos, con las que disimulamos y combatimos la insoportable fotofobia que nos provoca la luz incipiente del nuevo día...

Casi como los vampiros del anuncio, con los que comparto el gusto por la marca comercial de tan preciado objeto de protección ocular...





Hace bastante tiempo que no corro, desde el verano más o menos.
Lo echo de menos a diario, pero no estoy en mi mejor momento anímico para levantarme a la 5:30 de la mañana, como hacía el invierno pasado, y correr 40 minutos antes de empezar la jornada laboral.
Y en otro momento del día... imposible.
He encontrado una noticia en DM, de un médico llamado Eduardo Subirán, aficionado a esto del running ( que se dice modernamente ) y corredor de no se cuántas maratones...

De su entrevista destacaría dos cosas:
- Que el ejercicio físico es bueno y recomendable, aunque tiene muy claro que cruzar la línea entre lo moderado y lo excesivo es peligroso y puede ser muy dañino.
-Que practicar deporte libera tensiones y es ideal para descargarnos de las cosas que nos estresan en nuestra vida.

Estoy totalmente de acuerdo, de hecho creo que si volviese a correr con regularidad, gran parte de los problemas físicos que me aquejan ( mi cuello y espalda se contracturan con cierta facilidad ) los dejaría de lado.

"Cuando corres no puedes pensar en nada más"... esto es algo que muchos aficionados dicen, pero a mí me pasa lo contrario.
Pienso en infinidad de cosas, que me gustan o me amargan. Mientras mis piernas se extenúan progresivamente voy liberando mi mente de los pensamientos negativos y con los positivos voy tomando fuerza para continuar moviéndome, aunque esté al límite de mis fuerzas.

Al terminar siento correr la adrenalina por mis venas y una sensación de intenso calor quema mis pulmones.
Me siento viva.
Después, pasados unos minutos y ya en reposo, me invade una paz interior que hace que empiece el día genial, relajada y con ganas de enfrentarme a lo que venga...

Definitivamente tengo que correr de nuevo.

Claro, que para eso necesito casi un milagro...




No se por qué gran parte de los temas de música disco tienen la misma temática de amor y sexo... pero a mí me valen para mover las piernas, lo mismo que el corazón.




Y dale con lo mismo...


Menos mal que estos no, pero es mi tema preferido cuando no puedo más y tengo que subir la cuesta del forense en mi particular circuito de running, casi al alba...




Imaginad como sería el tener un hijo gravemente enfermo que toma la firme decisión de no continuar con una terapia que le puede salvar la vida.


Este es el caso al que se enfrentan los padres de Hannah Jones la niña británica de trece años que necesita un trasplante de corazón para seguir viviendo, ya que el suyo está irremediablemente dañado por la quimioterapia que recibió para curarse de una leucemia.

Ella ha optado por no someterse a la cirugía, que tiene sus riesgos y además no le aseguraría la supervivencia.

Prefiere morir en su casa, cuando esto llegue, rodeada de su familia, antes que pasar por mas tratamientos, mas estancias hospitalarias... mas de lo mismo que ha vivido desde los cinco años...

La decisión supuso para la familia de Hannah una batalla legal con los médicos del hospital que la trataban y que querían llevar a cabo el trasplante amparándose en el interés de salud de la niña, aunque fuera en contra de su voluntad.
Las autoridades británicas le han dado la razón a la familia y a Hannah, que finalmente no se someterá a la cirugía, a no ser que cambie de opinión.
Sus padres la apoyan plenamente. Conocen mejor que nadie la madurez de su hija y respetan su decisión, lo que no significa que no les conlleve un sufrimiento importante. Ningún padre o madre desea perder a un hijo...
En España dice nuestro ministro de sanidad que, de darse un caso similar, con un niño mayor de 12 años, este tendría que ser escuchado.
La madre de Hannah es enfermera de cuidados intensivos. Eso y el ver a su hija ingresada y sometida a duros tratamientos desde los 5 años ha sido definitivo para que apoye a la niña en esta decisión tan drástica.
¿Es eso objetividad? No lo tengo claro, pero de lo que estoy segura es que Hannah es una niña con todo el derecho a decidir sobre si quiere un corazón nuevo (con todo lo que ello supone ), o quiere seguir con el suyo, aunque este se pare en un tiempo más o menos corto...