Hay circunstancias y momentos nos hacen recordar el pasado de una manera curiosa.
Una conjunción de casualidades y situaciones han provocado que volviera a evocar su sonrisa y su carita llena de ternura y cariño.

Tenía veintiocho años cuando llegó por primera vez a la planta, pero su mente, según decían, era como la de un niño de cuatro. Poseía esos rasgos tan específicos que todos conocemos, tanto en el cuerpo como en el corazón.
Era un crío extremadamente mimosón, con una enorme y perpetua sonrisa en el rostro. Tenía la capacidad de entender perfectamente todo, pero su lenguaje verbal estaba muy limitado a un par de vocablos seguidos y monosílabos. No obstante, lo que aquella criatura transmitía no necesitaba palabras. Le gustaba mucho decir "Cuchi", y es así como decidimos llamarle de manera afectuosa.

Recuerdo que una tarde, a los pocos días de haberle insertado el Hickman para iniciar la quimioterapia, entré en su habitación a curarle el catéter.

- ¡Hola cariño! Vengo a curarte eso que te han puesto en el pecho, pero tranquilo, no tardaré nada y además no duele. A ver lo valiente que eres...

Me senté en el borde de la cama junto a él, que andaba revoloteando por el cuarto como un gatillo encerrado en una jaula.
Cuchi me miraba con detenimiento mientras yo pasaba cuidadosamente las gasas con antiséptico por la zona de inserción y los puntos de anclaje del catéter, aún muy frescos. Después le puse un apósito y le coloqué las dos ramas del catéter de manera "estratégica" para evitar que se engancharan o se pegara un tirón accidentalmente mientras jugaba.

- ¡Hala! ya está campeón. ¡Pero qué bien te has portado!

De repente Cuchi me dio un abrazo, de esos que te dejan sin respiración, y me llenó de besos. Fue algo que me sorprendió por lo súbito que resultó el arrebato amoroso, pero que me llegó al alma. Le achuché con el mismo ímpetu y noté cómo un lazo particular me uniría para siempre a aquel niño tan especial.

A Cuchi le encantaba la música y el cine, en especial la película "Grease", que veía todos los días de su reclusión obligada cuando estaba neutropénico tras los ciclos de QT.
Ibas a ponerle la medicación y terminabas bailando y cantando con él las escenas famosas que todos conocemos. Así, "disfrazada de lagarterana" y todo...



Muchos fueron los meses que aquel niño tuvo que pasar con nosotros. Muchas horas de contacto, de tratamientos duros, de aislamiento entre cuatro paredes de cristal, sobrellevado con su películas favoritas, sus dibus y su familia, siempre ahí con él, al pie del cañón...

Después de un par de años de remisión de la enfermedad tras un trasplante autólogo de médula ósea, la temida recaída hizo su entrada.
Cuchi se fue apagando poco a poco tras el reinicio de los tratamientos, las sesiones y la vuelta a empezar de nuevo el calvario.
Ya no tenía las mismas energías, ni la misma alegría, ni las mismas ganas de sonreír. Prefería dormitar gran parte del día cuando el agotamiento le rendía.
Hubo un día en que desistió de ver a Sandy y Danny en su adolescente relación.
Todos sabíamos el desenlace de la historia de Cuchi, más verídica y con final mucho menos feliz que la de celuloide...

De él aprendí muchas cosas, todas aleccionadoras e inolvidables:
Alegría de vivir, generosidad sin límite, valentía y orgullo... Pero sobre todo recordaré la luz de sus ojillos, sus besos y caricias de cariño llenos de ternura e inocencia.
Dicen quienes conocen de cerca estos niños especiales como Cuchi, que son una fuente de Amor y Luz pura que guía los pasos de aquellos que se encuentran a su alrededor.
Yo sólo viví unos meses esa realidad desde un punto de vista particular, pero lo confirmo de todo corazón y poseo un profundo sentimiento de buena ventura por haberlo podido experimentar.

Hay ángeles sin alas que aparecen en nuestro camino sin saber muy bien por qué. Sintámonos dichosos por ello y disfrutemos de esa fortuna el tiempo que estos decidan quedarse entre nosotros antes de echar a volar definitivamente...


Berni.
Martes 5/10/10.
4 Responses
  1. Anónimo Says:

    Preciosa tu vivencia, de la manera y el detalle con que lo cuentas, se nota verdadero aprecio y amor por esa persona, con tu elocuencia sabes trasladarnos ese sentimiento a todos, si alguna vez este ser (Yo), cae enfermo, ojala todo el equipos sanitario o el más cercano a mí, me cuide y me dé el cariño que desprendes en muchos de las entradas que haces en este tu pequeño, gran rincón.
    Un abrazo fuerte.


  2. Javier Says:

    Hay ángeles por todas partes, unos se van y otros siguen con nosotros. Seguro que Cuchi contará a su llegada al otro lado la suerte que tuvo de encontrar uno antes del viaje.

    Magnífico, Berni. Gracias.


  3. Colorin Says:

    Es maravilloso ver con qué dedicación trabajas Berni. Gracias en nombre de todos y muchísimas gracias por este testimonio de ternura y de humanidad. Por desgracia no todo el mundo es capaz de ver esa alegría de vivir, esa inocencia y esa autenticidad que nos cuentas. Gracias de todo corazón.Tiene razón Javier.


  4. Berni Says:

    All we need is love, que decía la canción.
    Creo que es una de las cosas que en esta vida merece de verdad la pena derrochar. Siempre hay una "vuelta" multiplicada por mil...
    Gracias a todos vosotros.