Cuando  nos  duele  la  cabeza,  nos  resfriamos,  o  padecemos  algún  dolor  muscular,  acudimos  a  la  farmacia  más  cercana  y  compramos,  sin  muchas  complicaciones,  aquello  que  necesitamos  para  solventar  esos  pequeños  percances.

Acordémonos  de  todos  los  que  no  tienen  ni  la  suerte  y  ni  la   posibilidad  de  hacerlo.
Acordémonos  de  aquellos  enfermos  olvidados  que  padecen  patologías  como  El  mal  de  Chagasla   malariala  tuberculosis  o  el  SIDA  y  para  los  que  tristemente  no  hay  recursos  suficientes  ni  esperanza.

Acordémonos  del  DOLOR  AJENO  y  combatámoslo.




Compra  y  receta  PASTILLAS  CONTRA  EL  DOLOR  AJENO.

Su  principio  activo  es  el  AMOR. 
No  tienen  contraindicaciones...
:)

Gracias...

Berni.
Viernes  3/12/10.
3 Responses
  1. Javier Says:

    La solidaridad siempre con aquellos más vulnerables y necesitados. Es la esperanza no solo para ellos, para todos los que creemos que otro mundo es posible.

    ¿Una nueva religión, una nueva fe?

    Un abrazo.


  2. Berni Says:

    Javier:

    Solidaridad. Una palabra tan en boca de todos, pero tan poco demostrada en los tiempos que corren...
    ¿Un nuevo dogma? No. sin duda el que algunas corrientes "piadosas" llevan practicando muchos años, pero al que es preciso apoyar y quizá dar un nuevo empuje para que contagie a las nuevas generaciones, con trasfondo místico o sin él, según cada cual y sus valores...

    OTRO MUNDO ES POSIBLE:
    lo afirmo sin vacilación. Lo recito cada día como parte de un ¿nuevo? CREDO social.
    El deseado cambio no lo verán nuestros ojos, puede que sólo fragmentos del mismo, pero al menos que nuestras manos y nuestras almas no sucumben a la desesperanza.

    Joer, qué moñas me pongo a veces...

    :)

    Dos abrazos para ti :)


  3. Estoy con vosotros....es posible otro mundo...y no sólo posible, es necesario.
    cada uno que vaya poniendo su granito....parece que no se haga nada, pero con el tiempo vas viendo los resultados...va lento, ya lo sé, pero no hay que dejar de hacer, ni impacientarse, el mundo debe cambiar, por nuestro bien y el de nuestrros hijos...
    un saludo