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La vida es una tómbola... de luz y de color, de luz y de color...

Hoy podría sentenciar, sin riesgo a equivocarme, y sin el más mínimo atisbo de pesimismo, que en ese juego de azar en el que todos llevamos participaciones, conocemos de sobra tanto los momentos de luz y de color, como aquellos oscuros, tenebrosos y con marchita tonalidad, regalo no deseado de la otra cara de la moneda y abominable ofrenda de la inclemente desventura.

Y aun así nadie es capaz de atraer la felicidad y la dicha, o de escapar a la calamidad, ya que ambas circunstancias llegan siempre por sorpresa, sin aviso previo y sin tocar la puerta, estando todos irremediablemente inmersos en esta casual realidad, en este pasatiempo de ida y vuelta, que gira una y otra vez, como una noria, sobre el mismo punto vital, paradoja transcendental del pensamiento y de la fragilidad humana.

No obstante hay que continuar jugando con la esperanza de que las rachas de infortunio se disipen y se tornen más amables en algún momento. Apearnos en pleno giro no haría más que aumentar el vértigo que subyace en las entrañas, finiquitando las perspectivas de mejoría futura.

Así pues continuaremos rotando.
Nos dejaremos abrazar por brazos amigos que aseguren nuestro viaje cuando la velocidad de giro se vuelva galopante, pensaremos que tras la tormenta llega la calma, certeza absoluta de tranquilidad después de la marabunta, pues siempre ha sido así... y confiaremos en que todo llega y todo pasa, alentador consuelo de lo que se espera con anhelo y lo que resulta desdeñable por su dolorosa condición...

La vida es una tómbola... de luz y de color, de luz y de color...

Berni.
Domingo 12/9/10.
Llevo unos días que no paro y no tengo tiempo para casi nada de lo que me gusta hacer, entre esas cosas, escribir en el blog.

Estoy harta de que el día se me quede corto y encima tenga que ir corriendo a todos lados.

Reivindico y me uno al movimiento Slow, a lo lento, al sosiego, a la capacidad de controlar el tiempo y dejar de someterme a su tiranía...
Carl Honoré lo explica bien en "Elogio a la Lentitud".

La filosofía Slow
es sencilla, opuesta e incompatible con del estilo de vida que llevamos en los países desarrollados, pero su fin es mejorar la calidad de nuestra existencia, tan dañada por los ritmos acelerados en los que estamos inmersos la mayoría de nosotros, y que no nos permiten disfrutar lo suficiente de las relaciones humanas, de la comida, de la pareja, del amor...

Porque "en la vida hay algo más importante que incrementar su velocidad" (Gandhi).

Y todos sabemos qué es: VIVIRLA.

Y además, hay cosas que "slow with you" son infinitamente más placenteras...



Berni.
Miércoles 14/10/09.
El pasado determina lo que soy... no me ancla, pero de él aprendo ... aunque a veces no sea buena alumna...
El futuro no me inquieta ni me preocupa... lo que tenga que ser, será...
Hace tiempo que decidí vivir el día a día... como si casi todo fuera "por última vez"...




...I don't wanna forget the present is a gift
And I don't wanna take for granted the time you may have here with me
'Cause Lord only knows another day is not really guaranteed

So everytime you hold me
Hold me like this is the last time
Every time you kiss me
Kiss me like you'll never see me again(can you do that for me baby)
Every time you touch me(see we don't really know)
Touch me like this is the last time(see everyday we never know)...

Berni.
Viernes 31/7/09.
Esta mañana he estado con una mujer de 61 años, intervenida ayer por tercera vez en menos de 2 años, debido a un proceso tumoral que comenzó en el colon y que ahora le había afectado el hígado, en lo que pueden considerarse implantes metastásicos del primero.

La paciente era de lo más agradable y estaba muy animada, a pesar de tener meridiana mente claro su proceso actual y su mal pronóstico.

Tenía un aspecto bastante saludable y un color de piel dorado que me hacía pensar que era una adoradora del sol.

- Qué color de piel más bonito tiene. ¿Ha estado en la playa recientemente?

- No, pero tengo un pequeño jardín en mi casa, y me gusta mucho tomar el sol.
- Pues como a mí, que me encanta. Soy como los lagartos, en busca de los rayos...

- Yo es que en otra vida he debido ser una lagartija, y digo lagartija que lagarta queda un poco mal...
Además como me iban a operar y luego me tienen que dar quimio, he pensado que iba a aprovechar, que luego no va a poder ser...

- Bueno, no se preocupe, cuando se recupere podrá volver a disfrutar de todo ello.

- Hija, si yo ya sé lo que tengo.
El cirujano me dijo claramente que disfrutara del día a día, que eso es lo que realmente debiera tener en cuenta, porque lo que tenía no pintaba nada bien.
Mi médico de cabecera me dijo que no iba a durar ni dos telediarios...

- Bueno, no se lo diría así...

- Si, poco más o menos... Me dieron de esperanza un año como mucho... y aquí sigo.
A mí eso del pronóstico no me preocupa, porque la recomendación de mi cirujano la he tenido presente toda mi vida y he intentado vivir al máximo siempre que he podido...

La conversación discurría mientras le curaba la herida quirúrgica.

- ¿Cómo está "la raja"?

- Pues "la raja" está bien, tiene buen aspecto.

La incisión quirúrgica se la habían realizado sobre la cicatriz de la anterior intervención (la segunda de la lista). A cualquier profano en la materia le parecería impresionante y enorme, aunque una herida de tal calibre, atravesando el abdomen de un lado a otro y siguiendo el borde de las costillas, a mí incluso me parece una barbaridad.

- La verdad es que tengo la tripa hecha un cristo.

(Las cicatrices de las anteriores cirugías eran más que evidentes:
tenía una laparotomía longitudinal y la señal de un estoma que la enferma había portado algún tiempo).

- Cuando me recuperé un poco y me fui a la playa me compré un bañador para que no se me vieran "las heridas de guerra", pero lo usé los dos primeros días, porque así no había manera de tomar el sol en condiciones... y entonces dejé los complejos fuera y me puse mi bikini.

- pues como debe ser... y a quien no le guste que no mire, ¿verdad?...

La mañana se ha pasado agradablemente.
Algunos enfermos, sobre todo los que están "bien", necesitan hablar para que el tiempo pase lo más rápido posible en un sitio tan hostil y tedioso como puede ser la UVI, donde no pueden recibir la visita de sus familiares más que durante una media hora.
Además el tener justo enfrente a otra persona dormida, con un montón de cables y aparataje alrededor, un tubo que le entra o sale de la boca conectado a una máquina para respirar, y que en ocasiones no deja de pitar, pues no es una visión que resulte muy halagüeña.

A mí me gusta charlar, que me cuenten historias y contarlas yo, porque el trato más estrecho y natural entre personas es el que me hace recordar que estoy trabajando con humanos, y no con cibors o androides, medio humanos medio robots...

De cualquier manera, hay pacientes que sobrellevan con excelente humor y ánimo su enfermedad, por pésimo que sea el pronóstico.

Hay quien sólo vive el presente con intensidad, mira sólo de reojo el futuro y no echa nunca la vista atrás.

Aunque la vida sea, en ocasiones, áspera y dura...
Aunque las cosas nunca cambien o no existan posibilidades de que cambien a mejor...
Aunque duela el corazón... en cada uno de sus latidos...



"We could keep trying
but things will never change,
so I don´t look back,
still I´m dying with every step I take,
but I don´t look back...

...and it hurts with every heartbeat..."