Un poco de humor ácido entre tanta convulsión social y laboral que nos toca vivir.
No son tiempos propicios para el trabajo, ni en el ámbito privado, ni en el público. Las "desventajas" que siempre estuvieron presentes en el segundo, ahora se minimizan hasta la extinción ante la falta de tajo y estabilidad en el primero. Lo que en otros tiempos fue menoscabado, ahora parece valorarse más que nunca, pero  los chistes y la socarronería siguen presentes.
El tema funcionariado continúa  levantando suspicacias y ampollas en nuestro país.
Dejemos, por unos momentos, que sólo nos arranque algunas sonrisas...



Berni.
Sábado 27/8/11.


Ha llovido mucho desde la primera vez que vi la cara de este artista, pero justo dentro de  un mes será la primera ocasión que tenga de verlo y escucharlo en directo...

Todo el que me conozca un poco o haya entrado con cierta frecuencia en el blog, sabe que soy una adepta incondicional de George Michael. Bien porque pasé parte de mi adolescencia bailando sus temas desde que era el líder indiscutible del dúo Wham!, allá en los años 80, o porque cuando comenzó su carrera en solitario pensé "este chico promete". La excelente evolución musical del británico no hizo más que confirmar mis sospechas, y que sus composiciones me gustaran cada vez más.
Los ritmos funky, soul, pop, dance, están presentes en sus temas, y dichos estilos me encantan.

Después de un tiempo de "inactividad", de haberse retirado oficialmente de los escenarios, y tras sufrir las consecuencias legales de sus adicciones al alcohol y a las drogas (estuvo en prisión los últimos meses del año pasado por empotrar su coche contra una tienda al norte de Londres y conducir bajo los efectos de las drogas), regresa con la gira europea "Symphonica". Comenzada el pasado 22 de agosto en la ópera estatal de Praga, las actuaciones en directo le llevarán por países como Dinamarca, Italia, Polonia, Hungría, Croacia, Francia y... España!

Será el 25 de septiembre a las 21:30 cuando podamos disfrutarlo en el Palacio de los Deportes de Madrid.

¿¿Alguien intuye dónde estará Berni en el día D a la hora H??


Berni.
Jueves 25/8/11.



Y de nuevo volví a sentir la vulnerabilidad que confieren LOS TEMORES cuando estos, condenados en las mazmorras del olvido, logran emanciparse de sus pesados grilletes. La llave que gira el candado raptor se encuentra pululando en paraderos desconocidos, ajenos a nuestro control.  Sin saber cuando ni cómo, alguien se hace con ella. Con un repentino click abre la temida caja de Pandora, provocando fortuitamente la desaparición de la serenidad.

Hará cosa de un par de meses, me encontraba recibiendo un curso de comunicación de noticias en situaciones críticas de la mano de dos compañeros de trabajo. El grupo de alumnos no era muy numeroso, unos veinte, dispuestos en una gran mesa en forma de U, de forma que todos podíamos vernos las caras.
En un primer ejercicio práctico, y colocados en parejas, debíamos  contarnos mutuamente  una experiencia  personal de  duelo, ocasionado por la pérdida de alguien muy querido. Debían ser expresados  los sentimientos y reacciones que aparecieron a causa de dicha pérdida. Tras esto habría un turno para que todos describiéramos brevemente ante los demás la experiencia del compañero.
Resulta  muy sorprendente el comprobar la gran variabilidad de emociones y  comportamientos tan distintos, en ocasiones chocantes,  que  la muerte puede provocar en los individuos, estando todos como estamos, hechos de la misma materia.
Los sentimientos aludidos fueron, entre otros, tristeza, enfado, impotencia, negación, ideas suicidas, vacío, alivio, miedo, incertidumbre, culpa (propia y de otros), frustración, dudas, angustia...Y los comportamientos que surgieron inmediatamente después de la pérdida, fueron de  bloqueo emocional, petición de ayuda, aislamiento, actitud de comprensión, de compartir la pena, llanto incontrolado, tranquilidad, sensaciones físicas determinadas (escalofríos)...

Desde las primeras descripciones comencé a percibir cierta tensión en el ambiente. Si bien es algo que creo que casi todos notamos, pudiera ser como una sensación absolutamente personal y subjetiva, pero la angustia en muchos rostros era más que evidente, y los ojos de no pocos se enturbiaron (los míos incluidos). Una nube de tristeza pareció envolvernos, densificándose con cada escueta narración. Los duelos por  los padres, madres, hermanos, abuelos, tíos y amigos que allí se expusieron, afligieron de nuevo a aquellos que los habían sufrido hacía tan solo  unos  meses, o muchos años atrás, pero inevitablemente afectaron al resto de los allí presentes.
Una mujer tuvo que marcharse de la sala unos minutos, pues la angustia revivida por la muerte de una muy querida  amiga  la imposibilitaba  para  continuar  el  ejercicio.

La segunda práctica acabó por minar de forma definitiva  mi  entereza personal.
Consistió en  la visualización de un vídeo con diferentes  escenas en los que se presentaban reacciones posibles ante la noticia de la muerte de un familiar. Las secuencias eran simuladas, pero basadas en casos reales. 
La primera me afectó especialmente: 
Una mujer pierde a su única hija de tres años  por un TCE (traumatismo cráneo encefálico)  en un accidente, y en ese momento le comunican el fallecimiento. La expresividad del dolor me resultó desgarradora.
No sé si fue la profesionalidad de la actriz, la tragedia en sí, con un niño de por medio (eso me "tocó" especialmente), la ansiedad arrastrada por ejercicio anterior, o la combinación de todo ello, que no pude evitar derrumbarme en un mar de lágrimas y sentir un gran desasosiego.
De repente me vinieron a cabeza infinidad de escenas muy tristes de las que he sido testigo directo durante mi vida profesional. Los rostros y nombres de los fallecidos, el enorme dolor y el llanto de las familias, la pesadumbre propia y de otros compañeros, conmocionados ante  el desconsuelo humano...


El tiempo, la experiencia,  numerosos "cursos guía" y  el  desarrollo  de  ciertas  estrategias  personales  (cada cual elige la suya), se vuelven  imprescindibles para soportar la carga de la convivencia diaria con el sufrimiento y tornarla fructífera y positiva tanto para los demás ("relación de ayuda"), como para  uno  mismo (y enfrentarse a esos temores a los que aludía  al comienzo del post).

En ocasiones, incluso, "un cambio de aires" a tiempo y a modo de desconexión transitoria, resulta tan recomendable como necesario.
Algunos podrían interpretarlo como una  escapada o huida  ante  los "fantasmas" pasados y presentes.
Yo lo veo más como un aprendizaje, una adaptación que obedece al instinto de supervivencia natural.
Una manera de "aprender a volar"...


"Soportando a solas mi juicio que se tambalea
Una atracción fatal que me sostiene rápido
¿Cómo puedo librarme de esta presión irresistible?
No puedo mantener mis ojos en el cielo que da vueltas
Mi lengua ato y retuerzo a este inadaptado trozo de tierra que soy...
Un alma tensa esta aprendiendo a volar
Su condición lo detiene pero decide intentar
No puedo mantener mis ojos en el cielo que da vueltas
Mi lengua ato y retuerzo a este inadaptado trozo de tierra que soy..."


Learning to fly. Pink Floyd




Berni.
Martes 23/8/11.















A veces quisiera ser gato. O pájaro, o pez...  o ameba... Supongo que el pesar  de la vergüenza por pertenecer a la raza humana, lo hemos sentido todos alguna vez, y por motivos diversos... Vergüenza, indignación, tristeza...
Es lo que siento desde mi "posición de espectadora" de las grandes tragedias humanas. Posición no elegida, sino arbitraria, a la vez que "privilegiada", teniendo en cuenta la penosa situación de aquellos que contemplo al otro lado de la pantalla. Imágenes de pobreza, muerte y desolación, alimentadas por las condiciones de HAMBRUNA, sequía y  GUERRA, padecidos desde hace muchos años.


SOMALIA es ese país que todos conocemos por las diversas campañas de ayuda humanitaria que esporádicamente "saltan" a los medios de comunicación cuando una catástrofe humana está a punto de suceder. La muerte allí es el pan de cada día, y el caos provocado por los enfrentamientos armados, veinte años de guerra con su vecino Etiopía y la constante lucha de poder interna, han provocado la huida desesperada de miles de personas. El éxodo es inevitable. También el hacinamiento que se produce en los campos de refugiados, como el de Dadaab, en Kenia, con capacidad inicial para 90.000 personas y que en la actualidad acoge a 388.000. O los existentes en Mogadiscio, la capital somalí, donde la situación de los refugiados es igualmente desesperada.
Toda la ayuda es poca, solemos escuchar en estos casos. Y siempre va a ser insuficiente, dadas las condiciones de reparto y distribución de dicha ayuda, sometida a "estrictos" protocolos, intereses políticos, fuerzas rebeldes, y otros factores de peso. Lo que me exacerba y me lleva a ese sentimiento de vergüenza que comentaba al inicio de la entrada, no es otra cosa que la aparente inutilidad de las fuerzas internacionales creadas, supuestamente, para atajar, solventar y evitar situaciones como la que está sucediendo en el Cuerno de África. Parece mentira que la ONU, ACNUR, e incluso otras instituciones de gobiernos con potestad suficiente en otros conflictos mundiales, no tengan el poder suficiente (o los intereses, quizá), para mandar a tomar por culo, casi literalmente, todos esos elementos que impiden que miles de hombres, mujeres y niños  mueran como animales cada minuto que pasa, porque no han tenido nada que llevarse a la boca en días (hasta 60 días, según denuncia Médicos Sin Fronteras, MSF).

Es increíble que esto se repita una y otra vez. Como increíble resulta el hecho de que los países poderosos, aquellos que han demostrado su capacidad de llevar a cabo intervenciones internacionales en otras tantas ocasiones, asistan con sangrante parsimonia a la resolución de este drama.
Las cifras de muertos y de las potenciales víctimas parecen no calar en la conciencia y en la misericordia de aquellos que tiene poder real para revertirlas.

¿Es o no una auténtica vergüenza...?







Fotos tomadas de "La tragedia del hambre", El País.com , y cuyos autores son: Oli Scarff (GETTY IMAGES) 20/7/11 y 22/7/11; Farah Abdi Warsameh (AP) 21/7/11; Roberto Schidt (AFT) 20/7/11; Fesal Omar (REUTERS) 22/7/11. En el enlace podéis ver los comentarios que pertenecen a cada una de la imágenes, dónde han sido realizadas, etc...

Berni.
Jueves 28/7/11.

Hacía una noche estupenda.
Ya casi no recordaba el placer de caminar por la Gran Vía madrileña a altas horas de la madrugada.
Toda una jungla urbana, donde la diversidad de razas y estilos de vida confluyen sin fricciones ni peligros aparentes. Tal concepto pudiera ser totalmente erróneo, y la confianza en exceso  arriesgada. Pero la disposición del viandante, de tranquilidad y de disfrute, dotan al mismo de una seguridad, quizá falsa, que convierte en una auténtica delicia hasta el más sencillo de los paseos.
Los atrevidos reclamos de las meretrices hacia mi acompañante, al paso por la calle Montera, se vuelven un juego curioso e inocente, si bien sólo ante los ojos de quienes atisban fugazmente "el lado salvaje de la vida"... "Soldados del Amor", tristeza y sometimiento... piel de pantera y rincones infrahumanos camuflados bajo la alegría de las luces de neón que transgreden, durante unos metros, la clandestinidad nocturna...

Alzas la mano, y en unos minutos te alejas de todo aquello...

"Llevas ahí casi toda la vida", le cantaba el artista a tan conocida avenida. Y así será por mucho tiempo. El propio Antonio Flores permanece, desde hace también muchos años, en algún rincón de la memoria de aquellos que le querían y le admiraban.

Al igual que ese reciente  paseo nocturno. De aquí a nada, sólo un furtivo recuerdo...


Berni.
Domingo 10/7/11.












"Pobre es el hombre cuyos placeres dependen del permiso de otros"

Berni.
Jueves 7/7/11.
A medida que la drogas fueron metabolizándose y los efectos de la letal mezcla pasando, la energía de la vida regresó lentamente a su cuerpo, y los párpados comenzaron a entreabrirse en un gesto de rebeldía contra el fallido mortífero sueño.
No sabía donde estaba, pues la confusión del despertar era máxima en tales circunstancias. Un indescriptible malestar recorría todo su cuerpo. Sentía un dolor agudo en la garganta, y de manera automática, como un reflejo a dicha desazón, sus manos se movilizaron hacia "lo extraño" que tenía en la boca y que le impedía pronunciar una sola palabra. Llegando a un punto, notó un tirón brusco en las muñecas. Tenía sujetos los brazos para  que no pudiera quitarse el tubo que la conectaba al respirador. Al momento escuchó su nombre. Una voz cálida le relató lo que había sucedido y le explicó dónde estaba.

-Tranquila-le decía- tienes un tubo en la boca para poder respirar, pronto te lo quitaremos. Pero tienes que ayudarnos y estar tranquila...

Siempre se ha dicho que cuando se fallece de forma violenta, todas las escenas de la vida pasan en unos segundos por la mente. Lo que no cuentan es que al regresar de la muerte ocurre exactamente lo mismo, pero al revés. Era, al menos, su experiencia: el momento de la decisión final, los meses anteriores de desamor y soledad, Él...y todo lo restante...
Él. Siempre él...

Dejó de notar la molestia de la garganta. No es que hubiera desaparecido. Es que el temido desconsuelo había retornado para  instalarse de nuevo en  su alma. Igual de penetrante que en  la madrugada anterior, cuando en medio de la zozobra sentimental determinó preparar el cóctel de barbitúricos y alcohol. Necesitaba con urgencia sosiego para la tristeza vital que ya no era capaz de soportar. Los meses de terapia y medicación que supuestamente serían su cura, no habían logrado alcanzar lo ofrecido, así pues ella creyó encontar una solución definitiva...

"Seré el que te ame hasta el final de los tiempos, no dejaré que te vayas..." Aquellas palabras martilleaban sus temporales. No tenía claro si él las pronunció alguna vez, o su recuerdo no era más que el fruto de sus deseos, de lo que alguna vez hubiera querido escuchar saliendo de sus labios. El duelo por la pérdida de lo nunca alcanzado es potencialmente mayor de lo que en realidad se obtuvo y  después se perdió. "A veces creo que nunca me entenderás" decía, a veces..."en tus ojos... en ellos tengo todo lo que siempre quise... no dejaré que te vayas..."



Se fue. Una mañana, mientras terminaba con  apremio  los informes solicitados, recibió un sms que la dejó perpetuamente clavada en el asiento de su escritorio.
Se fue y nunca volvió.
Ahora ella se encontraba con los ojos abiertos, viendo el rostro de una desconocida y sintiendo de nuevo la misma punzada insoportable...

"Pues yo por un tío no haría jamás esa gilipollez" le pareció escuchar entre el alboroto de aquel inhóspito lugar... 

Dios, qué he hecho... pensó..."Cualquier cosa que pidas... así seré..." Continuaba el golpeteo en su cabeza...

Sabía que todo volvería a ser igual. Nunca podría salir de ese maldito perímetro, por mucho tiempo y ayuda que tuviera. La admisión de tal estado fue lo que precipitó el siguiente y definitivo intento.
Conocía la vía de escape para todo aquello.También sabía que era un viaje para el cual no existía billete de retorno. No existiría. Se lo juró a sí misma. 

Nada pudo hacerla cambiar de dirección. Fue plenamente consciente cuando decidió montar en ese peculiar tren. Sin estaciones ni paradas a medio camino. Sin más pasajeros en el vagón. Con un único y ansiado destino: la libertad...

Berni.
Sábado  2/7/11.