Mi hija me preguntó el otro día por qué se llamaba Marina.

Es un nombre que siempre me ha gustado mucho. Cuando era adolescente tenía una amiga del instituto cuya hermanita pequeña se llamaba así. Era preciosa, con una carita dulce y una sonrisa espléndida, que me ofrecía siempre que iba a su casa a buscar a mi amiga.

Yo siempre jugaba un rato con ella y me lo agradecía generosamente con mimos. Supongo que me hubiera encantado tener una hermana así, tan cariñosa y alegre.

El nombre de Marina rememora sonidos acuáticos y un cierto regusto a sal...



Yo le hice esa misma pregunta a mis padres hace muchos años.

¿ Por qué me pusisteis Esther ?...

Al parecer fue una elección un tanto precipitada, ya que el deseo por un hijo varón hizo que mi madre diera por seguro que el bebé que esperaba sería un chico, seguro, seguro... y el nombre que habían elegido era el de mi padre, para continuar la saga...

Luego viene yo... menuda sorpresa !... menos mal que unos minutos después se presentó mi hermano mellizo, siendo ésta mayor sorpresa para mis padres ( por aquel entonces se hacía una única ecografía al séptimo mes de embarazo y a nosotros nos dio por salir antes de que posáramos para " la foto " )... y todo un alivio para mí ( si no me quedo con el digno nombre de la Montiel, pero no el artístico...).



Hay infinidad de nombres que han sido objeto de geniales canciones :

María...



Sara...



Carolina...




Incluso Juana ( va por tí )...


Como verás el patrón de " grand mother " te persigue...jajaja...


Pero para mí, una de las más bellas canciones de la historia con nombre de mujer es sin duda YOLANDA, una preciosa declaración de amor...


Cada vez que la escucho se me deshace el corazón...





" te amo, te amo, eternamente te amo... "

Por cierto, Marina también tiene canción, una en italiano que después se tradujo al castellano... Seguro que los lectores más " terrillas " del blog la conocen, como yo....





El viaje hacia el fondo del abismo fue muy rápido, pero inversamente proporcional al dolor que pude sentir.
La visión de mi paraíso y sus particulares habitantes era cada vez más lejana, lo que me producía una tristeza inmensa, que afloró en forma de grandes lágrimas a mis ojos, nublando e impidiendo su sentido. Pero el recuerdo gravado casi a fuego en la retina permanecía, haciéndome consciente de la situación, ahondando aún más mi dolor.
Mientras me precipitaba pensaba en quienes podían ser aquellas temibles criaturas, cuya proximidad helaba la sangre de mis venas y a pesar de su mirada incandescente.

En alguna ocasión oí hablar de las Valquirias, pero no de las diosas menores de la mitología nórdica... sino de las Walkyries, seres de probable origen humano transformados en esclavos que forman parte del ejército demoníaco y que aguardan acechantes en cualquier rincón a la espera de una fatal caída de cualquiera de nosotros...

Max Payne iba en busca de lo que dios hubiera querido ocultar siempre, los Ángeles caídos, negros y maléficos que un día fueron blancos y bondadosos...



Jugando con unos me encontré involuntariamente con los otros... y la huída fue del todo imposible...

Continuará...
Andaba yo disfrutando inmensamente en una nube esponjosa y azul. Esa de la que me cuelgo esporádicamente para experimentar lo más parecido a la inmersión acuática :
la sensación de ingravidez casi absoluta y semejante que nos proporcionan tanto el agua como el aire, elementos separados tan solo por una delgada línea, la superficie, sobre la cual se embarcan habitualmente los humanos y en la que algunos desearían aprender a navegar con más destreza, bien para no marearse y que el viaje sea placentero, bien para no caer al agua y zozobrar, pues los humanos carecen de branquias...
El medio aéreo también es sumamente atractivo, pero la alas son un privilegio de las aves... o de los ángeles.

Decía que allí estaba yo, en mi nube azul... porque aunque éste color sea propio del cielo y las nubes se de sobra que son blancas, como ésta es la mía particular, he decidido que sea de un azul claro y brillante...

Este medio gaseoso tan especial, condensado hasta la materia táctil, hace posible suspenderme en el aire sin miedo a caer.
Puedo sentir un algodonoso y mullido suelo bajo mis pies, que caminan descalzos seguros de que no encontrarán cristales punzantes que los hieran.
Respiro un aire limpio, que llena mis pulmones con inusual oxígeno puro. Mis alveolos se saturan de vida con una sensación de quemazón paradójicamente placentera.

Mis brazos se elevan involuntariamente y mi cuerpo comienza a levitar mientras danzo feliz escuchando una melodía envolvente y embriagadora. Son Los Ángeles blancos, que me brindan su canto y vienen a jugar conmigo, con una sonrisa espléndida que llena de luz mi nube y la hace brillar aún más.

En tal trance me encontraba cuando dí un torpe traspiés y me caí.
Entonces apareció ante mí un peligroso agujero que evidenciaba una enorme falta de continuidad en mi nube.
Me asomé al abismo y vislumbré unas criaturas oscuras y de aspecto terrorífico, que volaban zigzagueantes y se dirigían peligrosamente hacia mi paraíso.
Emitían unos sonidos desagradables, chillidos agudos y tenebrosos graves que hacían que no pudiera escuchar el canto de mis Ángeles.
Tomé un poco de algodón de mi nube y taponé mis oídos, pero la visión de aquellos seres se fue haciendo cada vez más cercana y espeluznante.
Me cubrí entonces los ojos con las manos.
Ahora no podía oír ni ver nada, pero una extraña y desagradable sensación de angustia me invadía, como si una brida invisible se anclara en la boca de mi estómago.
Una arcada seca hizo que mis manos se fueran al pecho para sobrellevar la náusea, con lo que recobré la visión en el justo momento en que uno de esos ángeles negros intentaba atraparme.
Reaccioné de inmediato y por puro instinto de supervivencia me levanté rápidamente, dí media vuelta y eché a correr con más impulso que nunca, mientras buscaba la ayuda de mis amigos blancos alados, en la amable vertiente de la nubosidad...
Una afilada garra enganchó mis ropajes y una fuerza descomunal tiró de mí hacia el abismo.
Caí a través de agujero sin poder remediarlo.
Mientras lo hacía podía ver las caras angelicales que presenciaban mi estrepitoso descenso con un gesto apenado, pero ninguno de ellos me tendió la mano para evitar mi caída.
Quizá ésta incursión celestial no debí realizarla nunca, porque Los Ángeles son seres mágicos y únicos a los que no se debe molestar nunca. Fui como Ícaro, que con sus delirios de grandeza quiso volar tan alto que el Sol derritió sus alas de cera y cayó...



La próxima vez haré como dice la canción ( volaré bajito, a ras del suelo, sin perder la vista en el horizonte... ).












Os dejo el vídeo de Smoke City que me recomendaba una comentarista en la anterior entrada.

No conocía este grupo, pero me ha encantado.
Las fusiones me gustan y ésta se hace con ritmos un tanto hip hoperos, la letra entre el inglés y el meloso portugués... el resultado es sorprendentemente atractivo y envolvente... mola !



Este tema se utilizó para un anuncio de pantalones vaqueros, que sí ví en su momento y que recordaba perfectamente. Lo he buscado y como Internet es estupendo... pues aquí lo tenemos !




El rincón de Berni se acerca cada vez más a lo que yo deseaba que fuera cuando " lo inventé "...
Gracias Eva, por compartir tu música y gracias a todos por vuestra participación.
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Las sirenas son seres mágicos y especiales:
híbridos entre humanos y peces, gozan de unas cualidades excepcionales para desenvolverse en el medio acuático, deseadas por los primeros, poseen la capacidad de sobrevivir fuera del agua y además están dotadas de una singular y atractiva belleza femenina.

Pero aunque a veces anhelen la vida terrenal, donde verdaderamente pueden ser felices es viviendo en libertad, surcando los mares y profundizando en los azules océanos.

Las sirenas varadas se vuelven tristes y dejan de cantar, se descaman y pierden su belleza.

Por eso es mejor liberarlas y ayudarlas a encontrar el camino hacia la playa, donde comienza su cristalino mundo, tan atractivo y enigmático para los humanos...

Ellas lo piden... lo suplican, casi por compasión...



Bajo el mar es todo más sencillo, la vida es plácida, las sensaciones intensas y todo es inmensamente más bello, una fiesta alegre y casi continua... y si no, escuchemos a Sebastian...






" You´ll be a poorer person all your life if you don´t know some of the great stories and great poems ".

Wall Disney.


" Serás una persona pobre de alma toda tu vida si no conoces algunas de las grandes historias y de los grandes poemas ".


Esta es la verdadera historia de La Sirenita, el cuento clásico con fondo dramático en el que se basó Wall Disney para realizar la superproducción animada, una adaptación con carácter alegre, que encanta a niños y a adultos, como la inmensa
mayoría de las películas de la conocida cinematográfica.

" En medio del mar, en un castillo de coral y conchas vivía el rey del mar con su madre y sus seis hermanas sirenas. La menor, que era la más hermosa, tenía un tesoro: una estatua de un joven. La había encontrado en un barco hundido y la había colocado en su jardín submarino.
Una a una sus hermanas mayores fueron saliendo del mar para conocer el mundo.
- Pronto será tu turno, saldrás del mar ! - le dijo su abuela,

Y llegó el día en que la sirenita nadó hasta salir a la superficie.

Allí vio un barco iluminado y se acercó para escuchar la música que provenía de él: estaban celebrando el cumpleaños del príncipe.

Los fuegos artificiales iluminaron el cielo. La sirenita estaba asustada. Entonces vio al príncipe.
- Qué guapo que es ! -, pensó - igualito que mi estatua...
Las luces se fueron apagando, acabó la fiesta.
Oscuras nubes cubrieron el cielo y hubo un relámpago. Las olas fueron creciendo hasta hacer zozobrar el barco, que acabó volcando.

La sirenita nadó entre los mástiles rotos buscando al príncipe. Gracias a la luz de un relámpago pudo ver que se ahogaba. Se sumergió y lo sacó a la superficie; lo sostuvo fuera del agua hasta que pasó la tormenta.

Al día siguiente no quedaba rastro del barco. La sirenita llevó al príncipe hasta una playa. Ella se adentró en el mar, pero volvía la cabeza para ver si el príncipe estaba bien.

Finalmente se acercó una joven y despertó al príncipe, que no sabía lo que había ocurrido. Entonces lo llevaron a un gran palacio.

Una de sus hermanas le contó a la sirenita dónde estaba el castillo del príncipe y ella fue muchas veces a verlo, siempre de lejos.
Cada día le amaba más.




- Abuela - dijo un día -, ¿ no hay ninguna manera de que me vuelva humana?.
- Sólo si un hombre se enamora de tí - dijo la anciana -. Pero a los hombres no les gustan las colas de pez!.

Entonces la sirenita decidió consultar a una bruja que vivía en el fondo del mar.

- Quieres unas piernas en vez de cola de pez ? - dijo la buja - Entonces nunca volverás a ser una sirena. Si él se enamora de otra te convertirás en espuma. Y tendrás que darme tu voz !.

La sirenita estaba tan enamorada que aceptó las condiciones. La bruja preparó una pócima.
- Debes beberla mañana al amanecer.


Así lo hizo la sirenita: sintió como si la partiesen en dos y se desmayó. Al despertarse encontró al príncipe mirándola.


- ¿ De dónde has salido ? -preguntó él. Pero la sirenita no podía decir nada: la bruja se había quedado con su voz -. Ven, te levaré a mi castillo.

A la sirenita le dolía cada paso que daba, pero al fin estaba con su amado !.

- Me recuerdas a una joven que vi una vez. Mi barco se hundió y ella me llevó hasta una playa donde me recogió otra muchacha. Es la única mujer a la que he amado. Te pareces tanto a ella !.

El príncipe no sabía que era ella quien le había salvado la vida.

- Debo ir a visitar a la princesa con la que mis padres me quieren casar - dijo -. Pero si pudiera elegir me casaría contigo.


La sirenita y el príncipe navegaron hasta el país de la princesa, donde el joven fue recibido con campanas y trompetas. Al ver ante él a la princesa exclamó:
- Fuíste tú la joven que me encontró en la playa !.
Y le dijo a la sirenita:
- Sé que te alegras por mí...

Ella besó su mano en silencio, pero se le había roto el corazón.




El día de la boda sostuvo la cola del vestido de la novia, pero la tristeza apenas le dejaba oír la música en la iglesia.

Esa tarde los recién casados partieron en un barco y la sirenita lloró recordando la primera vez que había visto al príncipe.

Entonces, al mirar el mar, vio a sus hermanas: ¿ dónde estaban sus hermosas cabelleras ?

- Le dimos nuestro pelo a la bruja para que te ayudara - le gritaron a la sirenita -. Antes de que salga el sol, debes clavar este cuchillo en el corazón del príncipe. es la única manera de que vuelvas a ser una sirena. Apresúrate !.

La sirenita cogió el cuchillo y llegó hasta la cama del príncipe... Pero era incapaz de hacerle daño !. Lanzó el cuchillo al mar. Después miró a su amado por última vez y se tiró al agua.

El sol al amanecer iluminó la cara de la sirenita.

Miles de seres diminutos volaban y la llevaban hacia el cielo.

Muy abajo pudo ver el barco del príncipe, el sol brillaba sobre su cabeza. Y todo el tiempo las hermosas criaturas cantaban dulces canciones, elevándola más y más arriba.
- ¿ A dónde me lleváis ? - gritó -. ¿ Quienes sois ?.

- Somos las hijas del aire ! - respondieron -. Volamos a los países calurosos para refrescarlos, esparcimos el perfume de las flores. Como has sido muy buena, has subido a nuestro mundo.


La sirenita extendió los brazos hacia el sol, pero había lágrimas en sus ojos.

Entonces vio al príncipe y a su esposa mirando con gran pena hacia las aguas del mar.
Parecían muy tristes, como si supieran lo ocurrido...



Ellos ya no podían verla, así que bajó junto a ellos y besó a ambos con cariño.
Y entonces voló alto y más alto, sobre las nubes, para reunirse con las hijas del viento.
El sol secó las lágrimas de la sirenita.
Ella recordó la mirada triste del príncipe y supo que nunca la olvidaría."



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" Cada vez que alguien despierta un deseo en otro se enciende el motor que pone en marcha el mundo, se desata una energía a la que es inútil resistirse ".



" Amar no nos sitúa frente al ser amado sino frente a nosotros mismos, y los anhelos que proyectamos sobre a aquel al que elegimos no son más que nuestras aspiraciones insatisfechas, a las que intentamos dar cauce en un ejercicio de comunicación que a veces se convierte en una herida lacerante ".




" ¿ Quién es el dueño de una carta: el remitente o el destinatario ? Acaso el correo, en su trayecto al menos. ¿ Quién es el dueño de la herida: el que la causa, o el que la padece ? ¿ No son caras las dos de una misma moneda ? O quizá el dueño es el sentimiento que les clava su dardo. Quien ama, quien es amado y el amor: ese arquero que nos llaga a ambos, ese puente levadizo en que se encuentran y desencuentran...
El dueño de la herida es el verdugo y es la víctima; es el idólatra y es su ídolo; pero, sobre todo, aquello que los vincula o los enfrenta, sea cual sea su nombre. Porque hay amores que no saben el suyo verdadero. "



Antonio Gala.