Hoy se celebra la cena de despedida de los residentes de mi servicio.
Parece que fue ayer cuando Rober, Tache y MªÁngeles comenzaban a hacer sus primeras guardias en la UVI, llenos de incertidumbre, miedo e inseguridades... y sin embargo todo llega a su fin, aunque parezca mentira, esa etapa dura, pero fructífera, de su período de formación como médicos especialistas.
He compartido con ellos muchas vivencias:
nervios, estrés absoluto... algunos momentos de gran alegría y otros muy duros, de enorme pena.
Experiencias muy intensas compartidas, para bien o para mal, pero siempre persiguiendo el mismo objetivo en el quehacer diario: la supervivencia del paciente.
La recuperación de la salud óptima ante enfermedades muy graves que comprometen la vida de algunas personas, es la principal finalidad del esfuerzo laboral de esos profesionales, cuya actividad implica un gran sacrificio en parte de su vida personal (eso lo sabemos todos).
Numerosos han sido los desvelos nocturnos en guardias interminables, las preocupaciones ante casos complicados, las rápidas decisiones en situaciones límite, los malos momentos pasados a la hora de dar pésimas noticias...
Y todo ello siempre en una rutina de trabajo y de estudio continuado durante muchas... y muchas horas.

Deseo enorme suerte a los tres que hoy se despiden y dicen adiós a una etapa que recordarán bien, seguramente toda su vida. Ahora comienzan otra, como médicos Intensivistas "plenos", que desde luego lo pueden decir con gran orgullo.

No podré ir a la cena, pero mis mejores deseos se los mando desde aquí, desde el Rincón de Berni.
En mi pensamiento los guardaré siempre. Sobre todo a ti, Rober, que eres el único que quizá lea esto; sabes que siempre te tendré mucho cariño, porque además de ser un estupendo profesional, eres encantador y, sobre todo, muy buena persona.
Como diría mi madre, vales más que un potosí. ;)

Espero que todos lo pasen bien, que rían, que lloren (que también tocará), que se emborrachen un poquillo y disfruten de la noche...
Pondré un tema estupendo que me encanta, ideal para quemar la pista ... y mucho mejor si se va con la alegría resultante del bebercio moderado, consecuente de una cena especial, de despedida-homenaje... jejeje...


2 Responses
  1. Roberto Says:

    Berni!!!
    Qué cosas tan bonitas dices!!! Jue, muchas gracias, es un orgullo que nos rindas este pequeño-gran homenaje en tu blog y me dediques esas palabras.
    De sobra sabes que el sentimiento es mutuo y ahora, que ha pasado más de un mes desde que dejé el Clínico, me doy cuenta (de hecho, confirmo) que lo que más hecho de menos de allí es la gente tan extraordinaria que he conocido a lo largo de estos 5 años.
    5 años en los que, como bien dices, hemos compartido muchas vivencias, muy intensas (con razón el nombre de la especialidad), muchos momentos, buenos y malos (aunque de estos últimos ni me acuerdo...).
    En fin guapa, un besazo muy grande y una vez más, GRACIAS. Por tus palabras, por tu homenaje, por ser TÚ de quien vienen.

    Rober


  2. Berni Says:

    Jeje, veo que te llegó "el recado"... espero que no te molestara que utilizara "mensajero", pero es que de otro modo no sabía como comunicarme contigo...
    Que todavía estoy esperando que me mandes una dirección que tenías por ahí, en myspace, o algo así, que me dijiste que tu también escribías tus cosillas...!!!
    Para mi ha sido una alegría y una grata experiencia compartir momentos de intenso curro contigo. Yo aprendo todos los días de cada paciente, de cada caso, de cada uno de vosotros que compartís vuestra sabiduría con nosotras sin ningún problema.
    Aprendo, incluso, de los que nos pegan "coces" a la Enfermería (que son pocos, pero todos sabemos que haberlos, haylos), porque eso me enseña a comportarme de diferente manera y a templarme ante situaciones desagradables. Y aunque eso no me provoque sentimientos tan positivos, lo malo, a veces, también es necesario...
    Soy como tú, que sólo me gusta recordar lo bueno, porque...¿para qué sufrir?
    Pelín hedonistas, que nos vuelve esto de trabajar con la enfermedad y la muerte...
    Bueno, lo dicho, un placer haberte conocido.
    Espero que tengas mucha suerte y que seas muy feliz allá donde decidas estar.
    Ya he visto que te has agregado a los habituales del blog ( qué ilu!) Será una alegría saber de tí en este espacio y poder saludarte de vez en cuando.
    Un beso enorme, querido Rober.
    Gracias.