Mi compañera Lola me esperaba con su marido (un encanto de hombre, por cierto) en el campus de la universidad.
Tras registrarnos en el Staff House acreditarnos y obtener la documentación correspondiente para el congreso, fuimos al Aston Webb Building, un edificio impresionante:



que se encuentra justo enfrente del Joseph Chamberlain Memorial Clock Tower, un no menos imponente reloj conocido como "Old Joe", todo un símbolo en la universidad.



Cuenta la leyenda que si te pones debajo de la torre cuando el reloj toca la hora, suspenderás los exámenes. Yo no creo en esas cosas, pero por si acaso, mejor no tentar la suerte...

Colgamos los dos pósters en los paneles asignados en Rotunda, encima del Great Hall, y después nos dimos un paseo por aquel precioso lugar, tan verde como yo lo había imaginado, y magnífico paraje que alberga multitud de emblemáticas construcciones.

En los dos días que tuvimos previos a la defensa oral, decidimos hacer turismo y visitar con tranquilidad las partes de la ciudad recomendadas.
Colmor Road (zona céntrica) y otras calles cercanas:











Victoria Place, donde se encuentra el Museum&Art Gallery:



(Con el Iron Man de Antony Gormley)



St. Philip´s Cathedral:





St. Marthin´s:




El BullRing, zona comercial, una especie de Gran Vía pero a lo Brumms:





Los canales que atraviesan la ciudad y que puedes visitar en pequeñas embarcaciones:










Una mañana, al salir de la universidad, me perdí.
Iba sola y eché a andar justo en la dirección contraria a la correcta, algo absolutamente predecible, porque mi sentido de la orientación es pésimo. Vi un cartel que indicaba "City Centre", donde había quedado con mi familia, y sin ningún género de dudas, hacia allí me dirigí.
Estuve caminando durante una hora por un barrio residencial precioso totalmente desértico, sin un alma por aquellas interminables calles, nadie, de verdad NADIE, a quien preguntar donde narices estaba o si, al menos, iba por el buen camino... Cuando por fin visualizo a unos viandantes con aspecto inequívocamente inglés, me lanzo a su encuentro y les digo con cara sonriente y de la manera más "polite" que sabía:

-"Excuse me, could you please help me? I´m lost...

Con la misma cara sonriente me dicen que lo sienten, que son turistas (ingleses) que han llegado ayer y no conocen nada... ¡La madre que parió! ¡Qué suerte la mía!
Y ni un puñetero taxi por la calle, lo juro, ¡ni uno!
Después de caminar otra media hora me encontré con un chico joven al que expliqué mi situación, que hasta el momento no me había preocupado, pero ya empezaba a resultar incómoda. Me confirmó que estaba muy lejos de mi hotel y del city centre.

-¿Y cómo puedo tomar un taxi? Llevo una hora y media caminando y no he visto un solo taxi...
-Lo siento, pero nunca voy en taxi y no sé el número para llamar...
Justo aparece uno de manera milagrosa. Oh! my God! ¡Dios existe!
Berni, loca de contenta, se disponía a atravesar los cuatro carriles que se interponían entre aquel vehículo, regalo del cielo, y ella, cuando el taxista hindú gritó:
- ¡¡Señorita, ¿está usted loca?!! ¿Quiere sufrir un accidente? Espere un momento que doy la vuelta...
Y, ni corto ni perezoso, el taxista hizo "una pirula del 15" de "acojonhibirse" y que en España le hubieran dejado los puntos del carné temblando. Allí, por lo visto, ciertos cambios de sentido y maniobras están permitidos sólo para el servicio público (taxis)...

Durante el trayecto hacia el hotel (que se me habían quitado las ganas de ir al city centre) charlamos un poco y cuando supo que era española me dijo que tenía suerte de vivir en mi país. Yo lo confirmé con un orgullo patriota que nunca había sentido y respondí:
- Oh! Yes, I love Spain!
Y no le dije "God save La Roja" porque me corté un poco...

Porque cuando te encuentras en tierras extrañas rodeado de gentes con las que pocas cosas tienes en común, uno se da cuenta de lo mucho que echa de menos su país, el carácter extrovertido y alegre de los españoles, sus costumbres, su comida...

Y hablando de gastronomía, he de reseñar lo mal que hemos comido en Birmingham.
Los rebozados, las salchichas y la carne tipo hamburguer son los platos estrella. Los Brummies no saben lo que es un buen filete de ternera en condiciones. Y del pescado ya ni hablamos...
Un típico olor a fritanga inunda a ciertas horas todos los rincones de los restaurantes, ya sean de comida rápida o de calidad más selecta.
El café me pareció horrible, las sopas no son sopas, son cremas con tropezones, y ¡cuidadín al aliñar la ensalada!, que la pimienta ocupa el contenedor de la sal y esta el de la especia.
Resultado:
Un kilo menos en cinco días y unas ganas tremendas de comer un buen cocido madrileño.
En breve me recupero... :)

5 Responses
  1. Eva Says:

    Jaja, hiciste bien en no tentar a la suerte, porque yo no pruebo a ponerme debajo de la torre ni de broma, jaja :). Saludos!


  2. minerva Says:

    Nunca habia venido a tu blog pero es asombroso, perfecto...
    Y la universidad es genial y muy bonita y yo de ti tampoco me pondria debajo del reloj jaja no vaya a ser que se cumpliera la leyenda.
    Y bueno tambien me gusto mucho la foto de la zona comercial, el edificio es tan bonito parecen bolas blancas...
    Y se podria decir que eres un poco gafe, porque primero los turistas, luego el que nunca coge taxi y luego que casi te atropellan! xD
    Bueno ya me ire pasando por aqui.
    Te parece si nos seguimos? :D
    Te espero en mi blog, adiós


    minerva


  3. Javier Says:

    Magnífica crónica, Berni. Un placer leerte.

    Espero la próxima entrega.

    Un abrazo.


  4. PILAR Says:

    tu de vuelta, y nosotros disfrutando con tus entradas de nuevo. Un besazo


  5. Camino Says:

    ¡Qué sitio más bonito! Besos