Me acaba de llamar una amiga y me ha dado una noticia tremenda que me ha dejado petrificada.
No conozco a la persona que ha sido el triste protagonista de la misma, pero me he entristecido muchísimo y he sentido mucha pena por algunos familiares, con los que sí tengo relación.

Es curioso como la vida puede parecer "un camino de rosas" para algunos, y una senda de espinos para otros, un sufrimiento inclemente y constante que les haga determinar que no merece la pena continuar en su recorrido...
Aunque lo ideal se encuentre justo en el equilibrio entre ambos estados, porque "lo perfecto" resulta tan utópico como falso, y la desdicha absoluta una pena injusta, resulta complicado entender por qué permanecemos o insistimos en permanecer (a veces se pone cierto empeño) más tiempo de lo razonable en los extremos.
Y cuando la fatalidad se ceba por segunda vez y en análogas circunstancias sobre los mismos familiares, me pregunto de dónde pueden sacar fuerzas para superar una tragedia así...
Este mundo es extraño, con infinidad de contrastes, de realidades, de personas, de situaciones vitales...
Se puede volver vertiginoso o tremendamente absurdo, eso nunca se sabe.
Pero lo importante, cuando esto suceda, es tener a alguien o algo a lo que agarrarse... porque este mundo va...




Berni.
Jueves 23/9/10.
3 Responses
  1. Camino Says:

    Esta vida tan extraña. Y es verdad que auqnue para algunos es un camino de rosas y para otros un martirio, siempre las penas las pesa el corazón que las soporta. Lo que para ti puede ser una banalidad para mi puede ser lo más asfixiante del mundo. Otras veces todos sentimos igual ante ciertas circunstancias.
    Seguro que tu amiga tiene en ti una mano a la que agarrarse


  2. PILAR Says:

    Es cierto. Conforme nos hacemos mayores, damos con más desgracias ajenas.... y propias. Los padres se van haciendo mayores, los achaques físicos se van agravando, las relaciones rotas entre los que nos rodean. Los problemas crecen con nostros.

    Y mucho más cierto es que hay que tener gente a tu alrededor que sepa que la necesitas aun antes de decírselo, y en quien puedas apoyarte


  3. Rafa Says:

    Las desgracias propias nos destrozan. Y no es facil medirlas, porque son "nuestras". Las ajenas no nos importan, salvo si las hacemos "propias". Llamémoslo empatía, cariño, amor, o como sea. Y una vez hechas "nuestras", nos importan.