He recibido un correo que narra una pequeña y enternecedora historia.
Esta termina con una frase sencilla, pero bonita:

"La vida no se trata de cómo sobrevivir a una tempestad,
sino cómo bailar bajo la lluvia"

Es muy curioso lo irónico y antojadizo que se puede conformar el mundo, tan bello y adictivo para algunos, y tan espantoso y desmotivante para otros...

Algunas personas sufren la vida no como una tempestad. No quieren bailar bajo la lluvia, o refugiarse ni siquiera, bajo el paraguas amigo que les acoge cada día sin ellos darse cuenta.
Para ciertas personas la vida es una cuestión de subsistencia.
Podría describirse simplemente como un mal sueño, una pesadilla de la que desean despertar para sumergirse, de inmediato, en un estado de narcosis letal, plácido y eterno.
Eso es, al menos, lo que ellos piensan, y lo único que tienen en mente como destino.

Cuando me topo con personas así me resulta muy triste, y si tienen 20 años, es aún más descorazonador.
Albergo la esperanza de que en un momento dado, algo o alguien les hará salir de su perniciosa obcecación... y que los siguientes "intentos de huida", que sin duda habrá, sigan constituyendo sólo eso, conatos de fuga frustrada, mensajes de S.O.S al exterior, mientras encuentran una luz que les guíe en su dolorosa realidad, y consiga arrancarlos definitivamente de las cautivadoras tinieblas...



"¿Por qué tengo que volar
sobre cada ciudad, arriba y abajo de la línea?
...Y moriría allí entre las nubes...
y a ti, a quien defiendo,
no te amo...

Me despierto... es un mal sueño...
nadie a mi lado,
estuve luchando,
pero me siento tan cansado para seguir luchando...
Espero que no haya sido en vano...

¿Dónde encontraré mi destino?
Nena, soy un hombre...
y he nacido para odiar...
¿y dónde encontraré mi final?
en un tiempo mejor podrías haber sido mi amig@...

Me despierto, es un mal sueño...
nadie a mi lado,
estuve luchando,
pero me siento tan cansado para seguir luchando...
espero que no sea en vano...
No me importaría, si tú estuvieras a mi lado...
pero ahora estás tan lejos... tan lejos...

¿Dónde vamos?
Ni siquiera lo sé...
Mi extraña vieja cara...
Y pienso en aquellos días...

Me despierto, es un mal sueño...
nadie a mi lado,
estuve luchando,
pero me siento tan cansado para seguir luchando...
espero que no sea en vano...
No me importaría si tú estuvieras a mi lado...
pero ahora estás lejos... estás tan lejos..."

Berni.
Martes 19/1/10.
3 Responses
  1. Juana Says:

    La profe de "Terapia Sistémica" de mi marido, que es brillante, cuenta que le dice a sus pacientes "tu tienes problemas y yo también, solo que a ti te parecen una carga y a mi, me parecen fascinantes"


  2. Berni Says:

    La vida, en general, no es un camino de rosas, aunque para unos pocos, afortunadísimos ellos, si pueda serlo.
    Todos hemos sufrido alguna vez altibajos emocionales, pero de eso a tener un desorden de la personalidad que te lleve a un estado de depresión profunda y continuada, hay un abismo.
    Las personas que lo padecen tienen como única meta el dejar esta vida de la manera que sea. No vale con tener una familia cojonuda que te apoya constantemente, un equipo de terapéutas que te ven cada semana y una medicación estricta y controlada. Todo eso a veces no funciona, hay casos de muy difícil control... y creedme, es complicado y muy duro. Hablas con el paciente y con la familia y comprendes el calvario de ambos.
    Las enfermedades mentales son lo peor, por las serias repercusiones que causan en todos los ámbitos de la vida.

    Camino, lo jodido es cuando deseas dormir para siempre y no encuentras nada que te estimule para mirar hacia delante. Ese es el pensamiento de una suicida frustrada de 20 años.
    Tremendo, ¿no?

    Juana, es una manera de verlo desde fuera, muy objetivo, pura realidad, pero eso a los enfermos no creo que los ayude mucho... vamos, que te pueden decir "vale...¿y qué?"

    Un saludo a todos.


  3. Javier Says:

    Interesnte post y fascinantes comentarios.
    Volveré a leerlos hasta que consiga aprovechar todo su jugo.

    Mi aportación. Fuera del ámbito de lo patológico, los altibajos a los que a veces nos somete la vida, tremendos en muchas ocasiones, nos pueden hacer perder la propia orientación precisamente cuando más necesitamos del equilibrio para “sobrevivir”. Las heridas, también las psicológicas, necesitan tiempo para cicatrizar. Mi consejo: haz un paréntesis en tu vida, no te tomes en serio, no hagas grandes cambios, no tomes trascendentes decisiones hasta que se inicie esa cicatrización. Muchas veces el tiempo es una medicina imprescindible.

    Un abrazo.