Ayer regresé de vacaciones de Semana Santa. Eran las primeras que me podía tomar en ocho años, así que no lo pensé mucho.
¡Vamos al mar!, dije. Ese que tanto me llama y necesito ver cuando la ciudad, el ruído y el asfalto resquebrajan mis escamas...
El tiempo ha sido un horror, un horror total. Pero nos hemos adaptado. A mal tiempo, buena cara, que se dice:
Paseos bajo el cielo gris y un encrespado fondo marino que invitaban a disfrutar de la imagen, siempre impactante, del turbio oleaje; un par de horas de tímido sol, que a duras penas combatía el frío de la brisa costera; dífícil resistir semidesnuda en semejantes circunstancias, aunque las ganas de sentir el calor de los rayos en la piel nos hiciera pensar que aquello enorme y negro sobre nuestras cabezas era sólo una nube pasajera; tardes de competición, baile y risas provocados por esa consola maldita de la que reniego todos los fines de semana cuando tengo que repetir una y otra vez las mismas palabras para que el A.F.D. comprenda que el tiempo de juego terminó... La eterna pugna entre el hombre y la máquina, fragilidad humana frente a la robustez mecánica, complicado ganar en tan difícil contienda...
Cenas tranquilas, noches de sofá y películas; sueños largos y apacibles y lentos despertares, disfrutando de la tibieza de las sábanas, del amor, de los besos, los abrazos... sin prisa, sin horarios...
Oportuno sin duda es, estimado Javier, mirar la vida con otros ojos, ojos de optimismo y esperanza, y cantar, siempre cantar, con alegría y pleno convencimiento.
Gracias por tu vallenato, perfecto ejemplo de entusiasmo y alborozo con estupendo ritmo caribeño...
Creo que nunca lo he padecido de manera aguda con todos los síntomas que este síndrome tan sufrido y tan poco aceptado (no es una patología con entidad propia) nos deja. Un poco de "morriña" por "la buena vida" siempre queda... Desde luego la entrega al ocio y a la felicidad, la flexibilidad de horarios, las actividades placenteras y demás excelencias con las que gozamos en el periodo vacacional, podrían ser motivos suficientes para deprimirnos nada más incorporarnos a nuestra rutina habitual, pero sólo si pensamos que esta cotidianidad nos agobia y nos esclaviza y no somos capaces de asumir que, al fin y al cabo, "es lo que hay".
De todas formas a mí me queda mucho por disfrutar para andar pensando en el regreso, jejeje... Y hoy otro día espléndido, ninguno malo desde que hemos llegado. Los elementos naturales y la compañía de mis dos amores harán que me quiera perder en este rincón escondido de mar y arena en el que nos recreamos hasta la caída del sol...
"Lo tengo preparado, ya tengo las maletas..." Algo así decía la canción...
No me voy a Venecia, aunque no me importaría (bellísima y mágica ciudad italiana que conocí en mis tiempos mozos...)
Estaré unos días con mi familia allí donde mi parte de pez me demanda con apetencia hace tiempo. Necesito sentir el calor del sol y el agua marina, volver a zambullirme en ese medio acuático tan deseado.
Después regresaremos para hacer algunos cambios en el equipaje y volaremos a Londres. Luego carretera y manta hacia Birmingham, que está a un tiro de piedra de la capital... Junto con una amiga y compañera del hospital, voy a participar en un congreso internacional de úlceras. Llevamos dos trabajos a modo de pósters, que tendré que defender en inglés en una breve comunicación.
La verdad es que estoy cagada, casi literalmente. La responsabilidad es muy grande, y quiero hacerlo lo mejor posible. Cuando lo pienso me entra un no sé qué por dentro que no puedo explicar, una sensación de inquietud indescriptible, a caballo entre el histerismo más comedido y una ilusión desbordante...
Por lo menos sé que no me faltará el aliento y el apoyo de mi familia. Mi marido, mi hija y mi hermano mellizo pasarán conmigo "el trance" y me sufrirán los días previos a la comunicación.
Espero que todos seáis felices en mi ausencia. Ya os iré contando qué tal todo, no pienso "desconectarme". Desventajas de una adicta ;) Buenas vacaciones a los que las comienzan y apacible regreso para quienes ya las han disfrutado y están "de vuelta a la realidad", jeje... Besos pata todos.
Me parece que los días se hacen cada vez más largos no hay tiempo de ocio para nadie cuando ni siquiera lo hay para dormir, trabajando sin parar por un día bajo el sol, echando la cuenta atrás para que esto termine...
¿puedes oírnos? Mira el sol en mi piel y el mundo en el que estoy... me hace delirar
¿Puedes oírnos? Con una sonrisa en mi cara, está lejos de completarse, me hace delirar... Llévame lejos, dame unas vacaciones... Delirio!
Bajo el sol siento que me hago más fuerte, tiempo para rebobinar mi mente y recargar las baterías, porque eso nos toma tanto tiempo y tan pronto se va... ralentizando los días hasta la vuelta a mi realidad...
Tranquilos, la Primavera está a la vuelta de la esquina. De ahí a los días de sol, suave calor y delirio vacacional... no queda nada... :)
Son las diez de la noche y hace una hora que acabo de llegar de la playa.
Mientras mi santo se da una ducha, he cogido el portátil para conectarme un momento y mirar el correo, que lleva días sin muchas entradas, debido, supongo, al periodo vacacional, y a lo poco que escribo en el blog...
Además he puesto la televisión para ver las noticias, que estoy desconectada del mundo mundial, casi desde que llegué... Fue una propuesta que me hice al inicio de mis vacaciones en el mar, el estar totalmente al margen de noticias desagradables, dejar el móvil la mayor parte del tiempo en el cajón de la mesita de noche, olvidarme de casi todo... y disfrutar.
Y la verdad es que creo que no he hecho mal... porque tras unos minutos he empezado a estresarme.
Nada más poner la caja tonta he empezado a ver:
Encontrado el cadáver de una chica desaparecida hace días, el funeral del último de los Kennedy, un hombre que tuvo secuestrado a una muchacha 18 años, muertos y heridos en atentados, el fuego que sigue destruyendo miles de hectáreas en L.A...
La política nacional... bueno, lo oigo pero prefiero no escuchar...
Veo que casi nada ha cambiado... o mejor dicho, no me he perdido nada relevante, porque la semana que viene, cuando vuelva a mi rutina normal, todas éstas terribles noticias seguirán sucediendo, las volveré a leer cada mañana en el periódico, las veré en la televisión cada noche, mientras termino de hacer la cena o mientras me la como...
Aún me quedan por delante unos días para estar en la inopia.
Puede que sea un estado de comodidad extremo. Es como si el tren de la locura de la vida se hubiera detenido un momento y yo hubiera aprovechado la ocasión para apearme y despegarme de esa sinrazón...
Puede que sea un ejercicio de puro egoísmo... Todos necesitamos un kit-kat de vez en cuando...
De esta vida loca... pero a la par tan bella y tan adictiva...
Eso es lo que está sucediendo ahora mismo en donde me encuentro. Están lloviendo piedras, miles de piedras pequeñas, como el título del blog de Salva, pero ésta vez son rocas de hielo... y de tamaño no tan pequeño, algunas casi de la misma dimensión que una pelota de ping-pong...
Pedruscos helados procedentes directamente del cielo y de sus algodonados pobladores, esos gigantes níveos que se han transformado, repentinamente, en nubosidades oscuras y tormentosas, que parecen descomponerse en innumerables fragmentos y se precipitan, con inusitada fuerza, hacia la tierra ardiente, ávida de un refrescante respiro...
Decían por aquí que iba a venir la gota fría... Pues espero que no sea así... que la lluvia me pone melancólica...
De momento está lloviendo "la mundial", como dice mi santo, después de haberse roto el cielo, y tras caer en forma de miles de piedras pequeñas...
De cualquier modo, la lluvia no dura una eternidad... y también resulta bella, si aprendemos a interpretar lo que ésta nos cuenta...
Joer, Evita, que suerte tienes: de vacaciones, en un sitio precioso donde se come y se bebe estupendamente... y donde Keane tocará el 17 de Julio en directo!!! No me lo puedo creer... y yo aquí, pasando calor y currando... snif, snif... Que lo pases rebién y que lo disfrutes... ya me contarás a la vuelta.
Te pongo uno de sus temas más buenos, aunque este no sé si lo tocarán, porque es de su primer álbum. Esta canción para mi tiene un significado muy especial...
La habré visto en tres o cuatro ocasiones, la primera cuando era adolescente, con trece o catorce años, en el salón del hogar paterno, con toda la familia. La última, hace una semana, concretamente el viernes pasado, en casa junto a mi hija, ya que haciendo zapping la descubrí por casualidad en La 2, recién empezada.
Las vivencias de Tasio en un pueblo pequeño en mitad de las montañas hicieron que Marina se quedara alucinada al conocer cómo se vivía antes en el mundo rural.
El film se desarrolla íntegramente en ese medio, en una época en la que en España hubo mucha migración de gente joven de los pueblos a las ciudades y a zonas industrializadas, en busca de trabajo y mayor prosperidad.
La vida en el campo era muy dura y no ofrecía un futuro alentador.
Debido a ello, muchos pueblos fueron despoblándose progresivamente hasta llegar a convertirse en verdaderos pueblos fantasma y/ o desaparecer.
Tasio, el protagonista de la película, decide quedarse en el lugar donde nació, donde su padre le enseñó la profesión de carbonero, y donde el monte podía proporcionarle todo lo necesario para lograr subsistir dignamente sin las ataduras laborales que se daban por aquel entonces, relaciones sometidas a la dictadura de un patrón "caciquillo", a unos extenuantes horarios y a unas condiciones pésimas de trabajo, para lograr ganar un mísero jornal.
Son muchas las escenas que se asemejan a la manera de vivir que tuvieron mis abuelos o mis suegros, a los que aún hoy les gusta rememorar anécdotas de aquellos años, cuando ellos eran mozos.
Historias de juegos y picias de chiquillos traviesos, de sus primeros amores en el baile del pueblo, del duro trabajo en los campos, en la siembra, en la siega, de lo poco que había para comer o de la particular forma que tenían entonces de educarles...
Yo, siendo pequeña y durante mis vacaciones estivales, he conocido gran parte de la vida rural, aunque sólo he vivido la cara amable de la historia, en un pueblo muy pequeño de la provincia de Segovia, donde actualmente no vivirán más de 20 habitantes en invierno.
He corrido por las calles de tierra sin asfaltar, donde jugábamos al "bote botero" hasta altas horas de la noche. He conocido las casas de adobe sin baño... que si la necesidad fisiológica acuciaba, a la cuadra tenías que ir a "descargar"...
Los garbanzos y los guisantes secándose al sol en las puertas de cada vivienda... que no te pillaran pisándolos por descuido, que una buena regañina te llevabas...
He tenido como mascotas a pajarillos cogidos del campo, he criado "clandestinamente" gatillos abandonados, a los que les daba leche con una especie de biberón fabricado con un trozo de neumático de bicicleta y un trapo...
En Madrid recibí clases de natación, pero se puede decir que donde aprendí de verdad a nadar fue en las pozas del río, donde me metía sin sensación de peligro alguno, a pesar de los lechos cenagosos y las culebras de agua que te rozaban mientras hacías ahogadillas a los amigos... o te las hacían a tí...
Construíamos cabañas con palos y vigas de madera que encontrábamos entre los restos derruidos de viejos caserones. Ahora, cuando lo recuerdo, me parece increíble, pero eramos capaces de transportar aquel material tan pesado a bastante distancia con nuestras propias manos, ayudados por viejas cuerdas que amarrábamos a las oxidadas puntas de acero que sobresalían peligrosamente de dichos maderos. Los arrastrábamos así durante kilómetros enteros, hasta llegar al lugar elegido para una ubicación "lo suficiente segura", en mitad del mismo bosque, donde nadie pudiera descubrirlo...
Salíamos de casa nada más desayunar y prácticamente sólo entrábamos a las horas de las comidas, siempre a regañadientes, y "premiados" de manera ocasional, con algún pescozón materno, de sobra merecido por la tardanza y la incertidumbre que las hacíamos pasar...
Experiencias preciosas que recuerdo con cierto sentimiento de añoranza, pero con enorme alegría, por haber tenido tanta suerte en vivirlas.
Este verano Marina comenzará a disfrutar con episodios parecidos, junto a sus abuelos y más tarde con sus padres, cuando las vacaciones les den una pequeña tregua.
Tendrá mucho que guardar en su memoria y gran parte de ello lo podrá contar a sus propios hijos y nietos, cuando el tiempo canee sus sienes, y nosotros ya no estemos aquí para verlo.
Bueno... Pues ya se ha pasado el primer día de este maxipuente.
Por la mañana hemos estado en la playa, por aquello de ir a ver el mar, que la enana estaba ansiosa, y si no vamos le da un perrenque... pero el tiempo... para qué negarlo... no acompañaba nada. Cuando nuestros pies tocaron la arena de la playa semi desértica, una sensación de bienestar y alegría nos inundó a los tres. En el cielo, con más nubes que claros, el sol brillaba tímidamente, y aunque había momentos en que su calor se notaba con gran intensidad, el pareo y la camiseta no sobraban la mayor parte del tiempo. La temperatura del agua, que llegué a probar solo con los pies, era más bien fría, y lo confirmaba los escasísimos bañistas que se atrevían a mojarse más allá de las rodillas: tres incautos en los dos kilómetros de playa, una pareja de jubilados... y mi hija (cómo no).
Estaba disfrutando de la lectura de un libro que tenía empezado hace dos semanas, mientras estaba de noche, y que no había podido retomar desde entonces... cuando, en un momento dado, Marina pegó un grito y dijo: - Mamá, he visto una medusa! Yo pensé que eran imaginaciones suyas, pero por si acaso me acerqué a ella y pude comprobar que a lo largo de la orilla se veían bastantes ejemplares de tamaño pequeño y mediano de tan urticantes criaturas. - Sal del mar, cariño, que como te piquen la liamos... Ella tuvo una experiencia en Asturias, hace dos veranos, con un pez Escorpión, y aún lo recuerda con pavor... pobre... Aunque nunca he sufrido el roce de una medusa, es sabido que su abrazo resulta doloroso y muy desagradable.
Por toda la orilla empezaron a aparecer decenas de medusas, así que hemos pasado un rato peinando la zona, ensartándolas en un palo a modo de brocheta, para evitar que alguien las pisara, que, por su peculiar aspecto transparente, si vas despistado disfrutando de un paseo, es lo más probable que suceda... Hemos visto dos ejemplares enormes, en forma de hongos traslúcidos y rayados, con escasos tentáculos (que dicen que es lo que produce la urticaria..), una variedad que desconocía hasta ahora...
Después de comer hemos intentado tirarnos en la arena y siestear un poco, pero unos nubarrones oscuros nos han hecho desistir del intento, y nada más llegar al apartamento, han empezado a descargar con fuerza. Tres horas de fuerte lluvia, lo mismo que ha durado nuestra siesta, ha dejado las calles con auténticas balsas de agua...
Espero que mañana luzca un sol radiante, porque si no voy a volver a Madrid con el mismo blanco inmaculado en las piernas, y unas lorcillas abdominales ya incipientes, que eso eso de dormir y comer, dos grandes placeres mundanos... es lo que me parece que voy a practicar con mayor seguridad...
Os dejo un tema de Sinatra que escuchaba en el restaurante mientras degustaba unas ricas chuletitas de cordero... En esta ocasión a La Voz le acompaña otro gran artista, Bono, el líder de U2, uno de mis grupos favoritos...
Porque me encanta tenerte bajo la piel... ( en realidad mi capa dérmica es tan sensible por dentro como por fuera, y podría aplicar en la frase cualquier otra preposición: bajo, sobre, tras, entre, desde...):
Estos días en mi servicio casi se puede ver la sangre correr por los pasillos...
Y es que la supervisora ha dado un ultimátum para que la gente decida el periodo vacacional que desea disfrutar.
Como somos un cerro de personas, y cada uno es "de su padre y de su madre", parece lógico y necesario la existencia de una lista, en donde se tiene un lugar asignado para elegir, y que va rotando cada año...
La prioridad está clara y la determina el puesto en dicha lista: los primeros disfrutarán del mes de descanso deseado sin problemas, y las posibilidades para los posteriores van disminuyendo según se avanzan puestos. Los últimos deberán conformarse "con los restos", con lo que nadie quiere. Suerte que tienen algunos de que lo que otros deshechan sea lo que ellos necesitan, aunque eso es raro y no suele suceder...
Pues bien... Parece que hay quien no lo tiene tan claro, y a pesar de estar bajo la línea de "los desgraciados", se toman en serio aquello de "los últimos serán los primeros", aunque dicha expresión sea únicamente válida en el reino de los cielos.
Y menudo percal que montan...
Los días de mayor tensión en la unidad entre los trabajadores y "compañeros" siempre son los previos a la elección de vacaciones, tanto de verano, como de Navidad, porque lo de comer el turrón con la familia es una prioridad absoluta para muchos.
Parece que en cuanto se toca el tema "vacaciones", algunos sacan el hacha de guerra y no la entierran hasta que consiguen "como sea" lo deseado, aunque para ello tengan que cortar las cabelleras de los que tienen al lado, "queridísimos" compañeros el resto del año... Ahí es donde se ve la cara oculta de la moneda...
No me gusta nada la calma tensa que se respira y en mal rollito que se genera.
Yo este año soy de las últimas, y me tendré que conformar con lo que haya, como es lógico. En el último momento una compañera me ha ofrecido un change que nos viene a las dos fenomenal y, sin buscarlo, me ha caído un apaño estupendo. Que astucia me falta y los cambios y tretas para estas cosas siempre se me han dado fatal, es una realidad... porque soy una auténtica pasota del tema (muchas veces no sé ni lo que libro la semana siguiente...). Que estoy en el mundo porque tiene que haber de tó...
Mi marido dice que "me las meten dobladas", a pesar del tiempo que llevo trabajando. Puede que tenga razón, pero nunca me ha preocupado...
Días de reflexión espiritual para unos y/o de descanso corporal para otros, según se mire...
La Semana Santa es un período vacacional que en España se toman muchas personas.
Yo nunca elijo este puente por varios motivos: - Hace siempre mal tiempo (aunque parece que este año no es tan malo) - Todos los sitios de descanso suelen estar hasta los topes. - La operación salida o retorno, por muy escalonada que sea, resulta insufrible.
Los tres factores los viví hace 6 años y juré, como Scarlatta O´Hara en mitad de las tierras devastadas, no volver a sufrirlo nunca más...
Así pues trabajo con gusto todos estos días...
También hoy lo he hecho, aunque haya tenido uno de esos turnos en los que no paras ni un momento desde que entras por la puerta del servicio hasta que te vas...
Es verdad que las actividades cotidianas se ralentizan.
El hospital se mueve bajo mínimos, en cuanto a personal, y determinados servicios sólo funcionan de urgencia.
Consecuentemente, parte de la sobrecarga laboral disminuye de manera lógica.
Esto también es extensible a mi servicio, que días como hoy acoge sólo las cirugías urgentes que precisan vigilancia intensiva posterior, y que afortunadamente (sobre todo para el que sufre la operación) no son todas las que se realizan.
Eso y los enfermos ingresados en las plantas o que entran por la puerta de Urgencias y que requieren ingreso en la UVI, por lo que aventurar que estos días serán tranquilos y que no va a haber casi trabajo, es presuponer demasiado...
Lo que si se intensifica de manera clara es el trabajo para los capellanes del hospital.
He visto el programa de actos religiosos previstos y puedo decir que el ritmo para ellos es casi frenético.
Una de las cosas que más me ha llamado la atención es la "celebración del Vía Crucis con los pacientes y sus familiares" del Viernes Santo.
No pretendo ser irrespetuosa, pero cuando he leído esto me ha venido a la mente de inmediato una imagen un tanto grotesca:
la de los enfermos por los pasillos, sustentando los pies de goteo con los sueros en una mano y la sonda vesical en la otra, en plena procesión penitente "auto flageladora", mientras recorren el trayecto de rodillas, detrás del señor cura y con sus familiares alentándoles a su lado...
Ha sido sólo un instante el paso de esta fugaz idea por mi mente, pero lo he comentado con una compañera, que sorprendentemente coincidía en el pensamiento conmigo.
Debe ser que las procesiones que he vivido de pequeña en el pueblo no me dejaron indiferente.
Recuerdo la sensación de tristeza inmensa que me inundaba cuando veía el paso de Cristo colgado de la cruz recorriendo las calles rodeado de multitudes llorosas y con profunda pena.
Pensaba en la enorme crueldad de los que decidieron hacer semejante salvajada, y mi mente inocente no lograba comprender todo aquello.
No es una estampa recomendable para nadie, pero menos aún para un niño pequeño.
Como el "vía crucis" particular de muchas personas lo vivo casi a diario en mi trabajo, el sufrimiento religioso de estos días me parece para ellos absolutamente innecesario... que con lo que tienen, creo que ya es más que suficiente...
Sólo llevo trabajando once días, pero parece que hace una eternidad que dejé el mar y el sol allá en el levante, los momentos de placentera siesta con el sonido de las olas de fondo y la suave arena enredando juguetona en mis piés... ay, qué tiempos... Los "suertudos" de Septiembre podrán gozar de ello plenamente... Como tú, Ton, que estarás "tirado" por alguna playa semidesértica, solitario ( o no! ), en compañía segura de tus libros y tu portátil ( dices que no eres un adicto, pero yo disiento...). Espero que lo pases bien, que descanses mucho y que le dés alguna alegría al cuerpo, que no solo de pan vive el hombre...
Para tí, que te lo mereces...
Bueno, que el vídeo no de lugar a susceptibilidades... Es por si te animas... El lugar donde estás es paradisíaco, lo mismo encuentras a tu "Eva" y te enamoras... Deseando estoy que dejes la soltería...! Hermanito...!!!
Todo llega a su fín y lo bueno me está diciendo adiós con la manita...
Mañana madrugón a las seis...( oh, my god!, que dirían los yankies ). Aunque aún todos no están de regreso porque los afortunados "de Septiembre" comienzan ahora sus merecidas vacaciones, seré precavida y saldré a la hora de siempre, pensando que no tendré problemas de tráfico, pero sí después, ya que dejar el coche en el aparcamiento del hospital más tarde de las 7:10 es misión imposible. Y me niego a fiarme de la experiencia y buena voluntad de los "gorrillas", que en Julio ya me costó un disgusto y la multa correspondiente.
Hablé con alguna compañera y me comentó que tuvo un "bajón" tremendo el primer día de incorporación. Sé que las cosas no han variado mucho en un mes, el trabajo es poco gratificante por el tipo de pacientes que hay últimamente, muy crónicos y muy "malitos", muchos sin mejoría final. Trabajar con enfermos que tienen patologías graves y a veces incurables puede conllevar un coste emocional alto.
Pero ese estado de desánimo es muy frecuente y ataca a casi todos por igual, pese a que muchos lo niegan públicamente (no es mi caso, de verdad), y con independencia del tipo de trabajo.
El período vacacional es una terapia necesaria, donde se tiene la oportunidad de retomar energía descansando el cuerpo y relajando la mente con lo que a uno le guste.
Este año vuelvo con las pilas repletas, solo espero no desgastarme pronto.
He leído que un grupo de mis favoritos de la música inglesa, The Verve, se han reconciliado y once años después de su último disco han hecho uno nuevo, espero que tan bueno como el anterior. Habrá que oírlo.
Pondré el famoso tema Bitter sweet symphony para escucharla antes de irme a dormir, a ver si mañana empiezo con buen pié.
Ese "lo intentaré mañana" de la entrada anterior se ha quedado en un deseo. Más bien tendría que haber contado con mi desgana y mis circunstanciales limitados medios y mejor decir "lo intentaré en unos días"...
Estoy ya en mi "espacio natural", esa habitación de mi casa que asignamos al ordenador, medio cuarto de estudio medio leonera y que me dispondré sin remedio a ordenar mañana... sentada delante de la pantalla, con el contínuo sonido del ventilador de la CPU, tan sólo superado por los gritos ocasionales de los críos que juegan al baloncesto en la comunidad vecina...
Estas vacaciones han sido para mí un verdadero período terapéutico. He conseguido descansar suficientemente y han sido felíces en general. Pero es irónico como lo que para unos son los mejores momentos del año, para otros pueden tornarse en una verdadera pesadilla y constituír lo peor, con diferencia, de toda una vida. El 20 de Agosto nos sacudió a todos la noticia de un terrible accidente aéreo. Los medios se hacían eco de la tragedia nada más comenzar el telediario y a muchos españoles la comida del medio día se nos indigestó. Las víctimas pacerían ser muchas y todos teníamos en mente el dolor y la angustia de los familiares de los pasajeros de aquel avión. Las informaciones de días posteriores fueron excesivas en detalles y datos innecesarios, que a mí, lo único me que aportaron, fué el convencimiento de que hay quienes se regocijan en el sufrimiento humano ajeno, o no empatizan con los afectados, o les dá igual, pues tanta reiteración en las imágenes, en las cifras de muertos, en el estado de los mismos...no tiene ningún valor periodístico, y sólo ahondan la daga en la herida...
Pero mi estado de mayor de conmoción lo había provocado unos días antes la muy triste noticia del fallecimiento del hijo de una amiga de la familia en un fortuíto accidente, ocurrido a éste mientras paseaba con sus padres y abuelo una tarde en su lugar de vacaciones. Mientras me contaban lo sucedido imaginaba los hechos con perplejidad y a pesar de que sabes que es verdad, que ha ocurrido porque te lo están contando, una idea absurda de "no puede ser" se repetía una y otra vez en mi cabeza. Un sentimiento de pena y tristeza casi constante me invadieron los días siguientes. Pensaba mucho en la madre y en el abuelo, que casi pierde también la vida por intentar salvar la de su pequeño nieto, ese ángel que les había dado tanto en tan su escasa existencia... Después de medio mes lo recuerdo sólo ocasionalmente, me viene a la mente por algún detalle o de repente, sin más, pero siento la misma pena.
Sólo espero que los desafortunados padres y en general toda su familia, que está sufriendo mucho, tengan la fortaleza suficiente para superar una pérdida tan grande, si es que ésto se puede llegar a superar. Conozco otro caso en el que la llegada de un nuevo hijo "me ha salvado la vida" ( palabras textuales de quien padeció una desgracia similar), devolviendo la alegría y la ilusión que se creen irrecuperables...
Esa desesperanza la debió sentir Eric Clapton cuando perdió a su pequeño de cuatro años en un terrible incidente. Después le dedicó esta preciosa canción que compuso para recordarle siempre, aunque eso lo hará de cualquier modo. A partir de ahora, cada vez que la escuche, me acordaré de tí, pequeño C., que juegas para siempre felíz, en ese lugar que dicen que existe... y que llaman cielo.
Estoy sentada en el sofá del salón, a unos metros del resto de los demás, intentando aislarme por unos momentos de lo que me rodea para poder escribir esta entrada. En la televisión ponen uno de esos programas de tertulia "rosa" que tanto gustan y entretienen a mi madre. En mi casa están prohibidos porque no los soporto; nunca me ha parecido útil o interesante conocer las intrigas de la vida privada de ciertos personajes... Pero estoy en el hogar paterno pasando unos días en el pueblo y no tengo licencia para imponer mis gustos televisivos ( y sobre todo porque me da igual, la caja tonta me estimula cada vez menos, esa es la verdad...).
Lo que pretendía contar no tiene nada que ver con lo anterior pero las voces de los contertulianos y el volúmen del aparato llegan a meterse en mis oídos, a pesar de mi voluntad de no escucharlos y resulta imposible concentrarme...Lo intentaré mañana, en algún momento más propenso a la reflexión. Navegaré un rato y buscaré música relajante que me anime a entregarme a los brazos de Morfeo...
Hace pocas horas que acabo de aterrizar en Madrid y ya estoy preparando la maleta para volverme a ir. Un breve inciso, un vistazo rápido en casa y de nuevo en carretera. No hago nada distinto o especial a otros años. Primero unos días en la playa disfrutando de sol y calor ( por Dios, este año qué calor! ) y después otros tantos, más tranquilos y fresquitos, en el campo. He conseguido desconectar de la rutina laboral, aunque he recordado con cierta inquietud que en poco tiempo comenzarán los madrugones, el estrés matutino de la UVI, las clases de RCP, los protocolos que me comprometí a actualizar... uf! tengo arrítmias sólo de pensarlo...Y es que el ser humano cuanto más ocioso está más se convence de que ese debería ser su permanente estado natural...
Intentaré cargarme de energía a tope para volver pletórica de vitalidad y poder retomar con fuerza el día a día.
Si puedo escribiré, aunque me será difícil. Donde voy no tengo posibilidad de conectarme, aunque haré alguna escapadita en busca de la red, ya me las apañaré.
Ultimamente estoy un poco perezosa y no escribo en el blog. Más que pereza yo diría que es incapacidad lo que provoca mi silencio. Tengo muchas ideas en la cabeza, temas que me gustaría abordar, historias que contar a colación de noticias que suceden a diario... Pero estoy desconcentrada. Mi mente se satura de pensamientos monotemáticos y vicia todo lo demás. Sin duda necesito unas vacaciones. Mañana me las tomo y me voy a pasar unos días con mi familia a la playa, en busca de sol, mar y tranquilidad. Estos meses es difícil encontrar ésto último en casi cualquier zona de costa española, pero si te empeñas hay rinconcitos maravillosos conocidos y frecuentados por una peculiar minoría, ávida de lo que tanto ansío, sol ( mucho sol ), sonidos marinos y TRANQUILIDAD. Espero a la vuelta estar más centrada e inspirada. Paciencia a los que se quedan, todo llega. Resignación a los que no se irán. Muchos besos para todos. Ciao!
Me llamo Esther, Berni para mis amigos.
Soy enfermera y he trabajado durante 17 años en un hospital público madrileño (servicios como Hematología Clínica, Recuperación Quirúrgica y Medicina Intensiva). Mi actividad laboral actual se centra en la coordinación extrahospitalaria de los trasplantes de órganos y tejidos a nivel nacional.
Este blog es personal, aunque mi profesión influya de manera directa en la redacción de muchas de las entradas que podréis leer. No obstante, EXPRESARME y COMPARTIR son los términos que mejor definirían el sentido de este blog.
Invito a hacer lo mismo a todos aquellos que lo visiten.
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