Hará una semana de mis últimos análisis de sangre.
Una compañera me pidió que la pinchara porque le tocaba revisión en la unidad de lípidos. Está delgaducha, como yo, y tiene el colesterol por las nubes, así que se lo está intentando "controlar". También como yo... que tengo los colesteroles altos, digo... no que me los cuide mucho, eso últimamente es pura ficción.
Me animé a comprobar los efectos de cuatro meses de despreocupación y rienda suelta a mis caprichos culinarios tras mi histórico 219 el marzo pasado.
-Venga va, que te pincho si tú me pinchas después, y así luego "lloramos" juntas por los resultados...

A la determinación analítica se unieron otras dos compañeras, que esto en la profesión debe ser como "culo veo culo quiero", así que preparamos los tubos, las pegatinas del laboratorio y prometimos ayunas de ocho horas para el día siguiente. Joder, no tomar el café de las seis de la mañana me va a costar un triunfo. No sé cómo voy a llegar al trabajo...
A las 7:45 estábamos todas en un despacho del servicio con el brazo extendido y comportándonos como unas chupópteras patológicas con la aguja en vena... Es imposible escapar al instinto básico generado en el sistema límbico por desconocidos mecanismos priónicos...

A media mañana ya estaban los resultados disponibles en el ordenador. Confieso que me resistí a verlos en la pantalla, haciendo que estaba sumamente ocupada, pero mi compañera tuvo la amabilidad de dármelos en manos recién impresos...
Mis ojos obviaron el resto de los valores solicitados y se fueron directamente hacia el número maldito, que parecía estar grabado a fuego sobre el papel.
Colesterol total 239. Mierda!
Las cifras de mi compañera tampoco eran muy halagüeñas, aunque algo menores que las mías. Ella me propuso pedir cita en la unidad de Lípidos a la vuelta de vacaciones.
-Venga va, iremos, pero a la vuelta de vacaciones- insistí...

Anoche fue la segunda del módulo, compartí cena con Miguel, el cual "se mofó" de mis preocupaciones con el rollo "dieta sana anticolesterol" cuando vio las viandas que llevé. Y no sin razón, se lo tuve que reconocer...
La verdad es que ESTO se merece una foto:


Después de un plato de costillitas fritas del pueblo (las que faltan nos las habíamos trapiñado ya), un preparado de fitoesteroles para compensarlo. ¡Ole los bemoles de La Berni!
A ver, que el aceite chorreante era puro de oliva virgen... y de primero una ensalada fría de cuscús con verduritas de la huerta (también del pueblo).

Miguel, te recuerdo que las costillas estaban COJONUDAS, palabras tuyas.
Anda que no...

Berni.
Jueves 5/8/10.

4 Responses
  1. Juana Says:

    Mi cuñado también tiene el colesterol por las nubes y está tan delgado como vos, su padre igual .... ¿por qué pasa eso?


  2. Miguel Says:

    Por suerte o por desgracia tenemos la mala costumbre compartir las cenas cuando hacemos noches Berni, otras compañeras y yo, y he de decir que es una pasada...
    Ayer mismo Berni me deleitó con esa maravilla de costillas adobadas del pueblo y fritas en oliva virgen. No es por dar envidia, pero estaban COJONUDAS.
    Sé de lo que hablo ya que mis padres viven muy cerca del pueblo donde vá Berni y familia algunos fines de semana y temporadas de verano y lacarne es excelente, vamos que viva la dieta mediterranea esta.
    Unm beso.


  3. Camino Says:

    ¡Ahm...qué curioso! Yo siempre había asociado colesterol con obesidad.


  4. Berni Says:

    Juana:
    Existe un gran peso familiar en algunos tipos de hipercolesterolemia. Hasta en eso tus antecesores tienen influencias, algo que tú conoces bien ;)

    Miguel:
    ¿Cómo que "por suerte o desgracia"?
    Esa "mala costumbre" de compartir noches y cena contigo siempre es un regocijo para mí. Contar con tu humor y tus peculiaridades me llenan de orgullo y satisfación, como diría nuestro monarca con su particular acento jajajajaja!

    Camino:
    Le pasa a mucha gente, que asocian las altas tasas de colesterol con la obesidad... Pero yo soy un ejemplo vivo de que no siempre es así...
    Mi familia parterna y materna está sobrante de colesterol, algunos también de triglicéridos... Mis padres, infartados ambos... Así que ya sé lo que me espera, mi sino está escrito. Y que conste que lo digo con todo el humor que concede la resignación y la certeza de "es lo que hay":
    Moriré de un ataque cardíaco o similar... No podrá ser de otro modo.
    ;)