Me acerqué a su cama para verla por última vez.
Había ingresado la noche anterior y en tan sólo unas horas, decidieron que nada se podía hacer por ella.
Los graves daños neurológicos sufridos en el accidente hacían sospechar, desde su ingreso , que Irene se encontraba en "muerte encefálica", estado que se confirmó después tras la realización de las pruebas pertinentes.
Era imposible mirarla y no sentir un hondo penar, una extraña sensación difícil de describir, entre la incredulidad y la impotencia.
Su cuerpo estaba intacto, ni un sólo rasguño, ni siquiera una señal en la cabeza que recordara el golpe letal que había terminado con sus funciones cerebrales.

Su novio le había dejado el casco. Sólo iban a dar una vuelta en su moto, no iban a tener un accidente, de eso él estaba seguro, pero decidió prestárselo por si acaso... aunque parecía que le quedaba un poco grande...
El golpe fue sorpresivo, muy rápido, e Iñaki, que así se llamaba el chico, no pudo esquivarlo.
Irene quedó tendida en el suelo, inconsciente, hasta que llegaron los servicios de emergencia y se los llevaron a ambos.
Ella pasó directamente a la UVI del hospital, y él al quirófano, para una cirugía urgente que le solucionara la rotura de bazo que había sufrido.

El llanto desgarrador de los padres de Irene se nos clavó a todos en el corazón, cuando recibieron la noticia de que su hija estaba en aquella situación.
Accedieron a donar todos sus órganos.

Antes de que se la llevaran, me acerqué a su cama para verla por última vez.
Abrí sus párpados y miré sus pupilas midriáticas, totalmente arreactivas a la luz de mi linterna.
- Está muerta... no le des más vueltas... - me dijo un médico con apesadumbrado gesto.

Cuando iba por el pasillo de regreso a mi puesto me topé con los padres de la chica, que estaban derrumbados en una silla intentando consolarse mutuamente.
Entonces volví a ver las enormes pupilas negras de Irene que había contemplado con gran pena minutos antes... y pensé, una vez más, como en otras tantas ocasiones, que éste mundo era injusto... totalmente injusto...

Berni.
Sábado 26/9/09.
9 Responses
  1. Juana Says:

    Aunque no te lo puedo demostrar, este no es el mejor de los mundos, no lo es, por eso hay gente que decide marcharse pronto, vienen hacen su trabajo y se marchan.

    ¡Ya!, ya se que a algunos los echamos de menos todo el tiempo, pero ....... es lo que hay, intentemos aprender a aceptarlo.


  2. dra jomeini Says:

    Y es injusto tantas y tantas veces...


  3. Javier Says:

    Me atrevo. “Muerte” es la única palabra que conozco que me sabe a infinito. Para los que se encuentran a ambos lados de tal ruptura, la revelación, la eterna y definitiva ausencia ya de un principio y de un fin. De ahí el desconsuelo y el vértigo, el único posible, de saberse auténtico y auténticamente vulnerable y ajeno y solo. Mirarla de frente, como tú haces, traspasando esas negras pupilas y adivinando en su profundidad la propia sombra, es también un acontecimiento de dimensión infinita. No sé si infinitamente hermoso. En cualquier caso, no me suena a injusticia. Sólo conozco otra palabra de similar sabor, me refiero a la palabra “amor”. Creo que también hay mucho de eso en tu trabajo. Enhorabuena. Saludos. Javier.


  4. Berni Says:

    No sé, Juana, eso de "vienen, hacen su trabajo y se marchan"... en éste caso, no puedo encajarlo. De todas formas hay miles de cosas que no encajo en éste mundo... y mira que lo intento... Tal vez existan otros mundos en donde sí pueda hacerlo... ojalá llegue a conocer alguno.


  5. Berni Says:

    Procuro no dejarme absorber por "mi microcosmos", pero es que miro alrededor y siempre veo lo mismo: injusticia.


  6. Berni Says:

    Me gusta la manera en que ves y describes la muerte, Javier, esa dimensión que para ti tiene.
    Pero no es el hecho de la muerte lo que a mí me impresiona, sino la manera en cómo a los demás les llega, en muchos casos.
    Enfrentarse a eso e intentar encontrarle un sentido es muy complicado, quizá porque no lo tiene, o es absolutamente incomprensible, para mí al menos...
    El Amor es lo único que me salva de éste mundo. :)
    Gracias por tus palabras.


  7. capitán garfio Says:

    Juana eso que dices me gusta,tal vez algún día,podamos hablar largo y tendido sobre ese tema....
    Berni tal vez lo pasamos mal,porque pensamos que la muerte es el final,pero,para las personas que creemos en otras vidas,au´n siendo dolorosa la partida,no nos desgarramos de la misma forma...un beso muy grande a las tres...


  8. Berni Says:

    En eso te doy la razón, Capitán, pero creo que hay que ser profundamente creyente (y no me refiero a la fé cristiana sólo) para que las tragedias como la que he contado en el post, no te desgarren.
    A veces envidio esa profunda fé, porque puede hacer más llevadera la vida en éste mundo terrenal.


  9. Capitán Garfio Says:

    No creo en las religiones,pues te utilizan para sus fines,todas,tienen algo bueno..pero ninguna me convence