Recuerdo el caso de un paciente maltratador que me llamó mucho la atención por el poder absoluto que ejercía sobre todo su medio familiar.
Era un hombre mayor, de unos 60 años, al que se diagnosticó una enfermedad maligna de difícil solución.
Al comienzo de ingresar, trataba a su mujer e hijas con cierto "respeto" cuando las enfermeras entrábamos en la habitación para hacer algo. Sabía a la perfección interpretar un papel de víctima, consiguiendo que todos a su alrededor estuvieran pendientes de él. Pero según iban pasando los días, su carácter opresivo y de maltratador psicológico se fue revelando poco a poco.
Ibas a tomarle las constantes o a ponerle la medicación y en cuanto su mujer abría la boca él la replicaba con desdén y con un tono de voz totalmente diferente al que mantenía contigo. La ordenaba callar con una omnipotencia intolerable. Era como la niña del exorcista en pleno trance diciendo barbaridades al padre Karras. Parecía de coña, aunque a mi no me hacía ninguna gracia.
En alguna ocasión no pude reprimirme y le dije que no debía tratar a su familia de esa manera, que era injusto que ellos se desvivieran por estar con él las veinticuatro horas de día (su mujer no salía del hospital) compartiendo y sufriendo su enfermedad y él se lo pagara de ese modo.

Hay una fase de profunda tristeza y agresividad por la que pasan todos los pacientes tras un primer momento de incredulidad o negación posterior al diagnóstico de una enfermedad grave, pero la actitud de ese hombre era mucho más que eso...

La cosa no fue bien para él y su agresividad llegó a extenderse al personal que lo atendía, especialmente si eran mujeres, algo más que evidente, incluso reconocido por los pocos profesionales hombres que le atendían, ya que la inmensa mayoría del personal médico y de enfermería éramos mujeres.
El trato con él era muy difícil, pues se negaba a colaborar en el tratamiento y sufríamos insultos y comentarios machistas casi todo el tiempo.
Aunque todos intentábamos mantener una empatía y una objetividad profesional, había ocasiones en que yo personalmente le hubiera mandado a freír espárragos de buena gana. Si de mí hubiera dependido, le habría concedido el alta voluntaria sin ningún remordimiento, y más tras conocer la valoración de los Psiquiatras, que afirmaban que su actitud no era producto de una enfermedad de base o derivada de su situación patológica actual (en un principio tendíamos a pensar que la enfermedad le provocaba una depresión y esa actitud, por eso se pidió una interconsulta al servicio de Psiquiatría), sino que simplemente él era así "de agradable", por llamarlo de alguna manera.

La enfermedad progresó y terminó con mal fin para aquel paciente, que se mantuvo rebelde y ejerciendo su violencia particular hasta el final, especialmente con las mujeres de su entorno.
Lo que más me llamó la atención fue "el drama que se montó" tras su fallecimiento.
La familia, sobre todo su esposa e hijas, sufridoras en primer orden de esa tiranía opresora, representaron un espectáculo de duelo increíble, padeciendo desmayos, dando voces y gritos que se pudieron escuchar por toda la planta...
En un principio me pareció chocante, pues pensaba que la muerte del paciente podría ser "una liberación" para ellas, pero luego comprendí que todo eso era la culminación de un círculo de dominación y de sometimiento en el que llevaban inmersas durante años las féminas de aquel clan, y del que difícilmente podrían salir solas sin algún tipo de terapia.

Muy curiosas las relaciones que se tiene oportunidad de ver en el entorno de una enfermedad, cuando son infinitas las horas que tienes que compartir con el paciente y su familia.

Berni.
Domingo 4/4/10.
4 Responses
  1. Juana Says:

    Es que es un equilibrio de personalidades verdugo-víctima, las víctimas buscan verdugos y los verdugos víctimas, macabra polaridad.
    Y sí, esas mujeres necesitan terapia de gran calado, porque las hijas se buscarán hombres como su padre, que las maltrate.


  2. Juana Says:

    He visto ahora mismo este corto, es muy significativo:

    http://laguaridadelnagual.ning.com/profiles/blogs/amor-no-es-un-juego-de-ninos?utm_source=twitterfeed&utm_medium=twitter


  3. Camino Says:

    Que complejas son las relaciones humanas, y mas todavia cuando la propia vida esta en peligro.
    Y lo que tendreis que ver en vuestro dia a dia...mi mas profunda admiracion


  4. Javier Says:

    Mi más rotunda repulsa a cualquier tipo de violencia, creo que sea cual sea su manera de manifestarse es siempre el síntoma de una misma enfermedad. Discrepo de aquellos que con una actitud más o menos maniquea parcelan los distintos tipos de violencia, es como intentar erradicar una epidemia tratando sólo a una parte de la población.
    Difícil tema el que nos presentas en este interesante post.
    Un saludo.